Embarazo no deseado, ¿y ahora qué?

Un embarazo no deseado puede ser uno de los acontecimientos más estresantes de cualquier mujer, porque supone tomar una decisión importante que le afectará emocional y físicamente. Sería de gran utilidad que ante esta circunstancia la mujer pudiera contar con un asesoramiento profesional, información objetiva y neutra acerca de las posibilidades y apoyo por parte del compañero, pareja o familiares.

¿Un embarazo siempre es una noticia positiva y emocionante?. Sentimos herir la sensibilidad de algunas personas, pero lamentablemente no podemos contestar con un “sí” rotundo. La respuesta más bien sería “pues depende”, porque no podemos olvidar que un embarazo no deseado e inesperado es uno de los acontecimientos mas estresantes que puede vivir una mujer. Ahora bien, dependiendo de su edad, sus circunstancias personales y familiares, la estabilidad o ausencia de pareja, y sus creencias religiosas o filosóficas puede afrontarlo de una manera u otra.

Nos hacemos cargo de lo difícil que es encontrar información neutra y objetiva para cualquier mujer que necesite asesorarse y se encuentre en este tipo de situación. Parece que ante un embarazo no deseado sólo hay dos lugares donde acudir: a una clínica en la que se practican abortos o a un consejero espiritual que recuerde lo que su Dios en particular recomienda en estas ocasiones. Evidentemente que hay que tomar una decisión y no se puede estar en tierra de nadie eternamente, pero qué menos que tener el derecho a reflexionar sobre algo que supone un punto de inflexión en la vida de cualquiera. ¿Por qué no concederse un tiempo para poder pensar?. Esa concepción no solicitada no es algo que se extingue apretando un botón sin más, ni es algo que hay que aceptar con resignación de forma pasiva, merece un cuestionamiento, una elección activa. Y es con esta invitación al afrontamiento activo sin tintes moralistas o partidistas con la que queremos esbozar algunas pautas que quizá puedan ayudar a las féminas que estén viviendo esta circunstancia:

1. LO PRIMERO ES VALORAR EL ESTADO EMOCIONAL Y LOS RECURSOS DE APOYO Y SOCIALES CON LOS QUE CUENTAS. Un embarazo no buscado, siempre generará ansiedad e incertidumbre, pero en un grado variable dependiendo de si eres una adolescente que no utilizó métodos anticonceptivos, una mujer adulta con una relación estable, o una mujer que ha sufrido una violación. Hay que tener en cuenta que la situación es distinta si te informas transcurridas horas, semanas o meses de embarazo, etc.
Por lo tanto, conviene inicialmente valorar las posibles consecuencias negativas del embarazo no deseado para ti en concreto: imposibilidad de continuar tu formación, ser despedida del trabajo, ser abandonada por la familia o la pareja sexual, etc.

2. PLANTÉALO COMO UNA TOMA DE DECISIÓN EN LA QUE PUEDES CONTAR CON AYUDA. Tomarás la mejor decisión cuando seas honesta contigo misma y sigas tus propias creencias. Deberás considerar tus sentimientos al igual que los hechos para valorar cómo este embarazo afectará a tu vida inmediata y a tu futuro. La elección es solamente tuya, pero esto no quiere decir que debas estar sola mientras decides. Puedes hablar con la gente que te podría ayudar, como tu novio o compañero, tus amigos, tu familia, un médico o algún profesional.
Recuerda que las decisiones responsables sobre el comportamiento sexual y todo lo relacionado con tener hijos deben estar basadas en información y entendimiento, y no en ignorancia y miedo. Todos tenemos el derecho de acudir a servicios de planificación familiar. Las decisiones voluntarias e informadas acerca de la concepción contribuyen a la independencia, salud y fuerza económica de los individuos y de la sociedad.



3. SI ES VIABLE, ASESÓRATE SOBRE LOS MÉTODOS DE ANTICONCEPCIÓN DE EMERGENCIA. Buscar datos y servicios para prevenir un embarazo no deseado es actuar de forma responsable
Entre este tipo de métodos se encuentran las píldoras anticonceptivas de emergencia (PAE): son combinaciones hormonales y fueron conocidas como “píldoras del día después” o “anticoncepción poscoito”. Comprenden estrógeno y progestágeno, y se prescriben para ser utilizadas dentro de los tres primeros días después de las relaciones sexuales no protegidas. Eso sí, las PAE no protegen de las relaciones sexuales posteriores a su consumo y su uso repetido puede aumentar la posibilidad de un embarazo y la frecuencia de efectos colaterales no satisfactorios.
Si ya han transcurrido más de tres días y menos de seis después de la relación sexual desprotegida, la anticoncepción de emergencia a realizar es la implantación de un DIU de cobre. Es altamente efectivo, su uso se prefiere cuando se pretende dejar este método como definitivo.
Es importante destacar que la anticoncepción de emergencia es un recurso para proteger la salud al que se puede acudir, como su nombre indica, solo en situaciones excepcionales, no para uso indiscriminado.

4. EN CASO DE QUE HAYAN TRANSCURRIDO SEMANAS O MÁS TIEMPO:

  • Si decides continuar con el embarazo, ponte en contacto con asociaciones de madres solteras si fuera el caso, ayudas del estado (la trabajadora social de los centros de salud o de los ayuntamientos puede gestionar ayudas económicas y otros beneficios sociales), asesoramiento sobre adopción, asistencia médica, legal, programas educativos, profesionales, etc. La orientación y los servicios prenatales van dirigidos a informar y educar sobre el proceso del embarazo y el parto: los riesgos asociados a tu embarazo, los síntomas de un aborto espontáneo, la nutrición, medidas especiales que puedan facilitar el evitar la transmisión de VIH/ETS de una madre a su bebé.
  • Si te planteas la posibilidad de abortar, busca a alguien de tu confianza que te acompañe en el proceso de la decisión sin emitir juicios de valor, con respeto y comprensión, a través de preguntas guiadas como: “¿qué siento al estar embarazada, cómo me siento cuando pienso que voy a ser madre, cuándo creo que empieza la vida, qué tipo de procedimiento sería llevado a cabo, conozco los riesgos físicos, qué centros ofrecen servicios de aborto, cuánto cuesta un aborto, qué creencias religiosas o éticas me hacen dudar, cómo me afectará esta decisión en cinco años?, etc.”, por ejemplo un psicólogo, un enfermero o un trabajador social. Foto1: tostoneone
    Foto2: Sergio Bannura