Los simpatizantes del coitus interruptus

Con el crecimiento de alternativas en métodos anticonceptivos al que estamos asistiendo, pudiera parecer que sistemas como el coitus interruptus de escasa eficacia demostrada prácticamente se han extinguido. Pero no es así, puesto que aún hay simpatizantes de esta modalidad que lo siguen empleando en sus encuentros sexuales: adolescentes en situaciones de urgencia, parejas estables que empiezan a pensar en ser padres, parejas maduras en la premenopausia que asumen el bajo riesgo que puedan tener, miembros de países subdesarrollados, etc.

Educasexo, como blog con intereses educativos en materia sexual, siempre os ha informado sobre los métodos anticonceptivos más fiables que existen en el mercado, y si os fijáis bien, ningún redactor ha recomendado el coitus interruptus como tal, puesto que está demostrado que no es eficaz para evitar embarazos no deseados, y además es peligroso para la salud ya que no protege de las enfermedades de transmisión sexual que podáis adquirir en aquellos encuentros sexuales sin protección con amantes de los que desconocéis su currículum amoroso.

De hecho, es prácticamente imposible hallar estudios científicos, revistas médicas o investigaciones que otorguen una fiabilidad significativa a dicho método para impedir concepciones no solicitadas. Sin embargo, es llamativo la frecuencia con la que todavía lo usan parejas que incluso están instruidas y conocen otros procedimientos alternativos más seguros. Esto nos da qué pensar, ¿cuál es el motivo por el que algunos aún se resisten a desechar la marcha atrás de sus encuentros de alcoba?, ¿cuál es el perfil de simpatizantes de este método?, ¿verdaderamente es sólo el desconocimiento lo que lleva a seguir empleando este sistema de anticoncepción que está más que obsoleto, o hay algo más detrás de ello?

El coitus interruptus consiste en retirar el pene de la vagina justo antes de la eyaculación, lo cual requiere de gran concentración, pues hay que estar atentos a las sensaciones que preceden al impulso eyaculatorio. Además, como se aparta el pene cuando la excitación sexual está llegando al clímax y se aleja de los genitales externos para evitar que se transporten las secreciones al aparato genital interno, el autocontrol y la destreza motriz son imprescindibles. Acto seguido el hombre puede eyacular directamente, o hay quien necesitará mas estimulación manual o bucal para alcanzar el orgasmo, por lo que se ha de estar dispuesto a interrumpir durante un segundo o más la respuesta sexual.



Escuchando todo esto más de uno estará pensando ¡qué ganas de complicarse la vida y de frenar el placer!”, mientras que otros se dirán algo como “merece la pena practicarlo, todo sea por ganar sensibilidad a la hora de realizar el coito”. Y estas dos opciones probablemente sean las que reflejen las motivaciones de los detractores y defensores de este sistema que, en resumidas cuentas, contribuye a aumentar la tasa de natalidad no deseada del mundo.
Pues bien, sigamos conociendo a los que están a favor de la interrupción del coito y adentrémonos en las razones que esgrimen para elegirlo:

LOS ADOLESCENTES EN SUS PRIMERAS RELACIONES SEXUALES.
A pesar de que la educación sexual va ganando espacio en algunos Institutos y centros de juventud en forma de seminarios o talleres en los que el preservativo es el protagonistas por excelencia, todavía este grupo de edad es el que con mayor frecuencia hace uso de la marcha atrás. ¿Por qué?:

  • El motivo mayoritario que se esconde detrás de esta práctica es el de situación de urgencia”, también conocido con los argumentos de “es que ella/él no llevaba condones”, “es que nos dio el calentón cuando menos lo esperábamos “, “sinceramente, no teníamos dinero para comprar preservativos, y además no estaba planificado”; “es que de repente se fueron sus padres y nos pilló allí”.
  • Como no es un método que requiera de supervisión médica o agentes químicos como la píldora, el diafragma o los espermicidas, no tienen que acudir al clínico con los padres, se ahorran ese momento de “vergüenza” o interrogatorio sobre su vida sexual por parte de los progenitores, y se aseguran de que los mayores no se enteren de que sus hijos mantienen relaciones sexuales siguiendo la pista del envoltorio del preservativo o la caja de la píldora.

LAS PAREJAS ESTABLES EN LA TREINTENA.
Obviamente este grupo conoce de sobra y ha utilizado las otras opciones anticonceptivas previamente, pero llega un momento en su relación en el que, sin haber decidido de antemano y explícitamente que desean ser padres, cada vez empieza a importarles menos lo de asumir un embarazo. Esto se refleja en frases como “no lo estamos buscando, pero si viene bienvenido sea” lo que viene a significar en realidad “utilizamos la marcha atrás, sabemos que no es fiable, pero como ya no nos ocasionaría un problema tener un bebé, lo empleamos y de paso saboreamos las ventajas de hacerlo sin la gomita”.

LAS PAREJAS MADURAS QUE YA ASUMEN UN RIESGO BAJO. Cuando llega la premenopausia y la fertilidad ha disminuido considerablemente por la edad de ambos miembros de la pareja, este sistema se convierte en el modo de protección predilecto, porque aunque saben que no es altamente eficaz son conscientes de que la probabilidad de un embarazo en ciertas etapas de la vida es escasa.

POR DESCONOCIMIENTO O CREENCIAS.
En esta categoría podemos hallar gente de diversas edades, sexos y culturas, porque lo que les asemeja a todos es ignorar o subestimar el riesgo de embarazo no deseados y ets (enfermedades de transmisión sexual) que existen con este método. Es decir, que hay personas que aún desconocen que el líquido preseminal que precede a la eyaculación puede perfectamente derivar en la fecundación o el SIDA. Otros se dejan engatusar por falsas ideas o mitos que adornan el hecho con disfraces como “si es tu primera vez, aunque no lleves condón, no te quedas”. También los hay que por motivos religiosos sólo pueden emplear la marcha atrás o métodos naturales (ogino, temperatura basal). Aquí también deberíamos incluir a los ciudadanos de países subdesarrollados, los cuales no sólo ignoran en algunas ocasiones como controlar la natalidad y las ets, sino que por añadidura el coito interrumpido muchas veces es el único método anticonceptivo que pueden costearse.

Foto1: Jordi Fontana
Foto2: Florecit@