El órgano sexual más grande, el cerebro

La mayoría de la gente odia a las arañas y a las serpientes, y considera algunos otros seres atractivos, femeninos o masculinos, a la vez, presenta aversión ante ciertos olores. Todo esto forma parte de una herencia cultural más allá de nuestra personalidad y de nuestras características individuales.

Cerebro HumanoPor ejemplo, la repugnancia ante lo ‘putrefacto’ se debe a que hemos aprendido a generar reacciones negativas a todo aquello que podría causarnos daños o incluso poner en peligro nuestra supervivencia. Los alimentos en mal estado pueden causar enfermedades, y dándonos náusea disminuimos los riesgos. Sin embargo, para las cucarachas el mismo olor presenta un atractivo incuestionable, al fin y al cabo la materia en descomposición es su alimento favorito. El olor repulsivo no pertenece a las moléculas de la comida en descomposición, la reacción emocional se genera en nuestro cerebro.

Otro instinto heredado de nuestros antepasados parece ser la capacidad de reconocer a personas compatibles con nosotros por su olor. Experimentos en este sentido han probado que las mujeres prefieren elegir a hombres con la mayor distancia genética posible a ellas mismas. Cuanto más diferentes son sus genes, más intenso será su deseo. Curiosamente, el niño que nazca será más resistente a las infecciones. Las personas que crían animales saben esto desde tiempo inmemorial y cruzan diferentes castas para obtener mejoras en la raza. Por supuesto, esto no es consciente. No decimos que una persona nos gusta, o que la queremos por su olor. Pero sí que podemos reconocer “buenas sensaciones” cuando nos presentan a alguien nuevo o no…

Los científicos descubrieron que la belleza es un estímulo muy antiguo, universal y fuerte, casi tanto como el hambre o el dolor. En la sociedad primitiva de los cazadores, la única fuente del azúcar eran las frutas dulces maduras. El hombre prehistórico se hizo “adicto” a comer fruta dulce, ya que le proporcionaba una buena fuente de calorías. Actualmente, en una sociedad sedentaria, el azúcar se ha convertido en una especie de “veneno blanco”.


Human BrainLos investigadores dicen que con la belleza ha ocurrido algo parecido a lo que ha pasado con el azúcar. Los estándares de la belleza son iguales entodas partes: caderas y pechos redondos, cintura fina, labios gruesos, ojos grandes, rasgos faciales delicados (nariz fina, barbilla pequeña). Todos estos rasgos son consecuencia de los, la hormona femenina de la fertilidad. Sin embargo, hoy la fertilidad se manipula con los métodos contraceptivos. En la sociedad primitiva, los hombres tuvieron que detectar la fertilidad de las mujeres en su aspecto. Hoy, no tienen la misma importancia, pues no señalan fertilidad y capacidad reproductiva.

Algunos estudios científicos han probado a realizar caras hechas por ordenador, en concreto se han realizado dos modelos: “superwomen” (cara con rasgos femeninos exagerados) y los “superhombres” (con las cejas exageradas, pilosidad facial, y la barbilla grande). Los hombres elegían claramente la cara de la “superwomen”. Pero las mujeres tenían una reacción muy específica. Durante la ovulación (el pico de la fertilidad femenina durante el ciclo menstrual) tienden a elegir las caras de los “superhombres”, traicionando sus altos niveles de testosterona, mientras que en el resto del ciclo menstrual prefieren a hombres con rasgos más afeminados, que en su subconsciente se corresponde con una pareja cuidadosa, afectiva y un mejor padre para sus hijos.