Las indiscreciones sexuales de los políticos

Cuando la vida privada de los políticos trasciende de la intimidad a la luz pública, las consecuencias no se hacen esperar. Un mal paso en la vida personal puede dañar la carrera de unos y otros de manera irreparable. Mezclar sexo y poder nunca es una buena combinación, y más de uno ha salido escaldado. Ese es el caso de Bill Clinton, Silvio Berlusconi o Sarah Palin.

La pareja del momento

Cuando la vida privada de los políticos trasciende de la intimidad a la luz pública, las consecuencias no se hacen esperar. Un mal paso en la vida personal puede dañar la carrera de unos y otros de manera irreparable. La opinión pública no entiende de partidos o ideologías. Si metes la pata, lo pagas. De eso se encargan los medios de comunicación, siempre ávidos de noticias frescas sobre los hábitos sexuales de aquellos que dirigen el mundo desde sus despachos. Mezclar sexo y poder nunca es una buena combinación, y más de uno ha salido escaldado. En Educasexo vamos a hacerte un repaso por algunas de las más sonadas indiscreciones íntimas de la clase dirigente.

Que la vida sexual de los políticos interesa, es evidente. No hay más que ver con cuanto fervor siguió la prensa los inicios de la relación

Silvio Berlusconi

entre el presidente de la República Francesa y la modelo-cantante Carla Bruni. El caso de esta pareja es de los más afortunados, todo hay que decirlo. Al tratarse de una relación estable, y no de un escarceo, todos parecen haber sido un tanto más benignos. Pero si pensamos en el paradigma por excelencia del declive político este lo encontramos, evidentemente, en el año 1998, cuando un Bill Clinton demacrado declara ante los medios por qué mintió a la nación cuando negó haber mantenido relaciones con su becaria en la Casa Blanca, Monica Lewinsky. Sencillamente, pensó, el sexo oral no era sexo. A punto estuvo de ser destituído y tuvo que declarar ante la justicia por un delito de perjurio, al haber mentido sobre su relación con la Lewinsky. Fue el final de su segundo y último mandato.

Si continuamos en Estados Unidos, la lista de congresistas y senadores implicados en sórdidas tramas sexuales es interminable, pero entre todos ellos destaca el del Gobernador de Nueva York, Elliot Spitzer, y sus continuas visitas a prostitutas de lujo a las que pagaba 5.500 dólares por noche. Dicen las malas lenguas que su ávidez sexual era tal, que llegó a gastarse la estratosférica suma de 80.000 dólares en meretrices. Y es que hay que tener mucho cuidado, y no solo con lo que hacemos… sino con lo que hacen aquellos que nos rodean. La untraconservadora Sarah Palin, quien fuera candidata republicana a la vicepresidencia de los EE.UU. junto a John MacCain y compitiendo con Barack Obama, vió como sus palabras en pro de la abstinencia y los valores tradicionales se veían borrados de un plumazo por el inesperado embarazo de su hija Bristol, de 17 años. Tan maña demostración de hipocresía no ayudaría en nada a la captación de votos, como se comprobaría en los comicios de 2009.

Bristol Palin no hizo caso a mamá

Si nos quedamos en Europa, destaca sin lugar a dudas los escarceos infieles de Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia, con jovencitas que rondan los 18 años. Su propia mujer, Verónica Lario, interpuso la demanda de divorcio alegando que a su marido, de 72 años, es un aficionado a las mujeres jovenes. Patrizia d’Addario, prostituta de profesión, declaró al periódico El Pais que ella misma había presenciado más de una fiesta en el Palacio Grazioli, afirmando que aquello era “como un harén”, con el propio Berlusconi rodeado de jóvenes bellezas. Bastante más desafortunado es el caso de Ismael Álvarez, alcalde de Ponferrada por el Partido Popular y acusado de acoso sexual por una concejal de su propio grupo, Nevenka González. El caso de Ismael Álvarez no se parace a ningún otro porque estamos hablando de un delito muy grave, poco importa quien lo cometa. Tras ser condenado por el Tribunal Superior de Justicia, presentaría su dimisión en 2002.

Cuando se es un personaje público con responsabilidades y una imagen que conservar, mezclar sexo y política no parece buena idea. La violación de las convenciones morales socialmente aceptadas por la opinión pública puede restar credibilidad y, en consecuencia, hacerte caer. Sea más o menos justo, la vida privada de las y los dirigentes debería protegerse férramente si éstos no quieren que la política se convierta en un circo en el que ellos son el número principal.

Fuentes: elcomercio.pe; laopinion.cl; ElPaís; soitu.es

Carla-Sarkozy por Wikipedia Commons em Wikipedia

Berlusconi por Wikipedia Commons en Wikipedia

Briston Palin por Baratunde en Flickr