Muñecas inflables

El universo de las muñecas inflables casi reales. Conócelas y disfruta de su compañía.

Sus medidas son reales, van desde el metro y medio hasta pueden alcanzar el metro ochenta de altura y pesar 56 kilos, se mueven, dan besos y hasta se excitan. Según los “machistas”, sería la mujer perfecta, ya que no hablan, lo único que no pueden hacer.

Hasta no hace mucho, se conoció la noticia de que un Ingeniero japonés, tiene todo un harén de estas muñecas inflables, casi un centenar de ellas lo esperan cada noche, al regresar de su trabajo.

Este hombre nipón, se gastó nada más y nada menos que unos 170 mil dólares en este “gustito”, pero según el lo tiene amortizado, ya que estas ninfas sexuales, no piden nada a cambio, ni joyas ni gustos caros, además asegura, “están siempre dispuestas”.

En fin, lo cierto es que, las hay con busto pequeño, mediano y grande, esto queda a elección del cliente, pueden ser rubias, morochas o coloradas, con pelo corto o de larga cabellera, y como si todo esto fuera poco, pueden tener su pubis perfectamente depilado o con vello natural.

¿Quieres conocer sus habilidades?.


Mediante sensores ubicados en sus pechos, son capaces de responder a estímulos verbales, succionar, pueden respirar en forma acelerada y hasta de ¡lubricarse!

Claro que para acceder a sus servicios, tendrás que pagar un alto costo, ya que cualquiera de estas “preciosidades”, no cuesta menos de 6.000 dólares.

Así y todo, este juguete sexual, tiene una alta demanda en países asiáticos y en otros, como por ejemplo en Latinoamérica, en donde se las importa a pedido.

Tal es el caso de Argentina, que según dicen, ya son más de 500 los argentinos que ya tienen esta “real dolls” (muñeca real).

El boom de las muñecas inflables, comenzó en Japón, uno de los principales fabricantes, en donde el mercado que las consumen es muy grande y en donde los sex shop proliferan por doquier.

Según comentan desde el área de marketing de Orient, una importante fábrica asiática: “Muchos de nuestros clientes las prefieren de siliconas porque no hablan y permiten satisfacer todo tipo de fantasías; otros las usan porque temen contraer enfermedades de transmisión sexual”, y afirman que pasaron de tener veinte clientes mensuales en sus comienzos a ciento cincuenta que tienen en la actualidad.

Desde un sex shop, comentan con naturalidad: “Están los clientes que tienen fijaciones mentales con estos objetos, que “visitan” las nuevas muñecas que traemos y hasta piden besarlas”.

Y es que en el mercado del sexo, hay de todo y para todos los gustos. Y a ti, ¿te gustaría tener una de estas compañeras?

Fuente: Clarin
Foto 1 de jo´nas en Flickr

Foto2 de BingeOnSlick en flickr