Restaurantes eróticos, comida y deseo

Fresa lengua

¿Cuántos sentidos intervienen en el sexo? Cuando se disfruta del tacto, del olfato y de la vista ya empezamos a estar bien atendidos. Pero si además participan el gusto y el degustar, la sensualidad, y la diversión, el acto erótico cobra un significado especial.

El juego y la erótica de la comida han sido representados desde las bacanales romanas hasta en la mítica película “Nueve semanas y media” de la seductora Kim Basinger.

Pero su uso no queda exclusivamente reducido al ámbito de lo privado, sino que se amplía a establecimientos públicos. Si quieres ir a mesa puesta, puedes dejarte caer por uno de los muchos restaurantes eróticos, que se extienden por las capitales europeas.

Al leer la carta, cuando menos sonreirás, al pensar que te vas a llevar a la boca:

-Aperitivos con nombres tan sugerentes como polvo de gambas o labios de virgen.

-De segundo orgía marina o ternera estimulante.

-De postre viagra de frutos, acompañada de un cóctel de amor.

Más allá de las seductoras palabras del menú, juegan con las formas (redondas y fálicas de verduras) y texturas (gelatinosas y pulposas de frutas).

El picante no lo notarás tanto en el paladar como en el ambiente, pues las cenas suelen ir acompañadas de un espectáculo erótico en vivo, que acaba encareciendo el precio. Pero no has elegido el lugar adecuado, si tu objetivo era puramente grastonómico.

Aunque normalmente están asociados a ocasiones de desinhibición grupal, como despedidas de solteros, divorcios o cumpleaños, no es infrecuente hallar a Fresas con champagneparejas, que encuentran en estos locales, el preámbulo de una noche apasionada.

Ahora bien, además de atender al estómago, surge la pregunta de si verdaderamente promueven la excitación o el deseo sexual. La respuesta es variada, como la diversidad de sus platos. No obstante, lo que está garantizado es el desenfado, la liberación de endorfinas a través de la risa y el humor generado ante la picaresca.

Son una alternativa afrodisíaca para los comensales y los amantes, que desafía claramente el dicho de “con las cosas de comer no se juega”. Si añadimos que despiertan vuestros sentidos y fantasías sexuales, entonces sí, se habrá cumplido lo de “lo comido por lo servido”.