Priapismo, cuando la erección no cesa

PríapoLa enfermedad conocida como “Priapismo”, que viene de “Príapo” que era el dios griego de la fertilidad, tiene como síntoma visible una persistente y dolorosa erección del tronco del pene que no ha sido producida por estimulación sexual. Esta enfermedad puede producirse a cualquier edad del hombre y generalmente es causada por el consumo de medicamentos, por algún golpe o traumatismo sobre el pene o por un problema circulatorio. También puede surgir de repente sin presentar motivo aparente.

Diagnosticar el “Priapismo” es muy fácil pues los síntomas son más que evidentes: el pene presenta una erección que se mantiene durante más de seis horas. Una particularidad es que el glande sí que permanece flácido. Por supuesto no hay que esperar tanto, si se observa que la firmeza dura ya más de cuatro horas, hay que acudir inmediatamente al médico.

El médico no sólo observará de cerca al paciente sino que también le hará las preguntas pertinentes sobre lo que ha consumido o sobre lo que le haya pasado últimamente con respecto a sus órganos sexuales. Así podrá ir desestimando unas causas y barajando otras.

Para entender el porqué el pene no vuelve a su estado de reposo hay que recordar primero cómo se produce la erección. Cuando el pene se llena de sangre al aumentar la circulación de ésta por sus arterias se pone firme. Tras haberse producido la eyaculación, esas arterias se comprimen produciendo la salida del líquido sanguíneo. Entonces el pene ya no tiene presión en su interior y se pone afloja de nuevo. Pero si esos conductos no llegan a vaciarse, la firmeza persiste en el tiempo.

Por otra parte, el “Priapismo” puede ser intermitente, es decir, que aparece y desaparece sin que pueda ejercerse control sobre él, o puede prolongarse durante largas horas, o severo, lo cual requiere la pronta intervención del médico pues existen altísimas posibilidades de que causa impotencia. PríapoY aún peor, si no se recibe tratamiento para esta enfermedad, el pene puede llegar a endurecerse de tal manera que se mantenga así durante años.

El tratamiento adecuado dependerá del origen de esta enfermedad. Si es un “Priapismo” suave o moderado puede aliviarse desalojando la vejiga y realizando ejercicio. Si la erección es resistente, y no se puede eliminar, se procederá a vaciar de sangre el pene por medio de una aguja. Si esto no es suficiente, se le puede inyectar directamente algún medicamento que lleve a su vaciado, lo cual conlleva sus riesgos si el paciente padece del corazón. En última instancia se puede recurrir a la cirugía. Pero esto último está sólo indicado para cuando se considere que peligra el funcionamiento posterior del miembro viril.

Si finalmente el potencia sexual del paciente se ve afectada gravemente y no existe posibilidad de restablecerla, no quedará otro camino que colocar una prótesis adecuada dentro del pene.