¿Qué es el petting?

En este artículo revisaremos el petting. algo que siempre hemos hecho y sin saberlo.

Quién no recuerda aquellos días de adolescente y de temprana juventud en que uno de los valores más preciados, además de la juventud misma, era la soltería. Sin embargo, por alguna extraña razón, impulsados por nuestras hormonas, buscábamos acabar con ella. En efecto, todos andábamos tras una pareja. En el caso de los hombres, esta búsqueda rondaba más por el aspecto de querer encontrar una chica que cumpliera todos nuestros deseos referidos al sexo dejando para después los sentimientos. Pero esta tarea no era fácil, algunos de nosotros debíamos primero vencer nuestra propia timidez y hacernos de valor para conseguir conocer por nuestra propia cuenta a la mujer ideal. Una vez que logramos superar este punto, nos enfrentábamos al problema del dinero, todavía éramos estudiantes y no éramos solventes, había que medir cada paso. Una vez que lográbamos conseguir a la chica que nos gustaba, uno de nuestros mejores lugares eran los parques, más por necesidad que otra cosa. A ellas les parecía romántico y si nos piden una definición a los hombres, diríamos, oscuro. Este es el lugar donde besábamos, acariciábamos e íbamos más allá. Las manos traviesas, parecían multiplicarse y ser más de dos por persona –sobretodo las masculinas-, burlábamos cualquier prenda apretada y procurábamos explorar manualmente todo el cuerpo de la pareja. Todo esto tiene ahora un nombre y se llama petting. Un término de mascota para una conducta animalesca.

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Imagen tomada de Flickr por P.B.

En efecto, así se le designa a estos llamados previos al acto sexual, aunque, a decir verdad, en el caso de los adolescentes y jóvenes, muchas veces el petting es todo con lo que debemos conformarnos, al menos hasta pasado un tiempo razonable de noviazgo puesto que, a esta edad, las mujeres no parecen estar tan necesitadas de sexo como los varones.


Se supone que el petting, por definición excluye la penetración, pero muchas personas extienden la definición y refieren que el pettting, puede incluir la masturbación del compañero o compañera, incluso se considera dentro de esta práctica, el frotamiento que hacemos estando con la ropa puesta y en el que prácticamente imitamos los movimientos sexuales, en más de una ocasión llegando al orgasmo. Otros más entusiastas incluso consideran dentro del petting, las relaciones sexuales que se tienen al paso. Quien no recuerda esos empujones en el ascensor o en las escaleras del edificio del apartamento de la pareja. Los estudios apuntan a que el término petting surge más bien de la escena adulta ya que la mujer –independientemente de su edad- requiere estimulación previa, además del coito, para poder llegar al orgasmo. Lo cierto es que la palabra proviene del americanismo o anglicismo “to pet” que significa acariciar o mimar.

Por otra parte, los psicólogos y sociólogos, ven en el petting, una manera de evitar una relación sexual tradicional que pueda terminar con un embarazo no deseado o con la transmisión de una enfermedad sexual. Bajo esta óptica se puede recurrir al petting cuando dos personas que apenas se acaban de conocer en una noche sienten una fuerte atracción entre ambas pero no se animan a consumar el acto sexual porque no se conocen bien aún. El petting se convierte entonces en un arma de defensa básica para la mujer que puede retrasar la consumación del acto sexual pero aún así disfrutar tocando íntimamente al nuevo desconocido. Algunas personas creen ver en esta práctica los deseos de conservación de la virginidad por parte de una joven y lo asocian con un comportamiento completamente natural, el cual no es necesario aprender ya que forma parte del instinto natural del hombre y es parte de su aspecto social. Incluso existen algunos estudios hechos con tribus nativas en las selvas de América del Sur en donde los foráneos deben ser tocados en sus genitales antes de ser bienvenidos en la tribu.

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Imagen tomada de Flickr por P.B.

La opinión de expertos sexólogos es un poco menos alentadora y sostiene que muchos profesionales jóvenes, están recurriendo al petting al interior de una relación formal. Es decir, conviven con su pareja pero se afirman en esta práctica por el temor a procrear un hijo, algo que truncaría sus vidas y sus carreras profesionales. Afirman que la nueva visión del joven profesional tiene como meta la competitividad y el éxito personal por sobre la familia y por sobre la pareja, y, tener un hijo, representaría el fin de esta expectativa. Por tanto, se ve al petting también como un fenómeno social que se está extendiendo. Las estadísticas revelan que, en los Estados Unidos por ejemplo, más del 80% de los jóvenes universitarios han realizado el petting alguna vez y de éstos, alrededor de la mitad han desembocado en el orgasmo sin la mediación del coito. En la otra vereda están las personas que se muestran totalmente en contra de esta práctica sin que termine en penetración. Por mi parte, puedo aceptar el petting, pero si este ocupa el lugar de la relación sexual tradicional y se extiende más allá de la tercera cita, cambiaría radicalmente mi pensamiento ¿Y usted que dice?