Fantasías sexuales: sexo en el ascensor

Cumplir la fantasía más soñada es posible: tener sexo en el ascensor es algo fácil de realizar. Sólo hay que tomar en cuenta, ciertos consejos para que la experiencia sea asombrosa.

Una de las fantasías más recurrentes tanto de los hombres como de las mujeres, radica en la posibilidad de tener sexo en un ascensor. Ya sea por la sensación que genera estar encerrados en un cubículo diminuto o por la adrenalina que implica el llegar a ser descubiertos, esta práctica es totalmente común. Al menos desde que existen los edificios.

Presionar el botón de Stop y disfrutar: esa es la premisa

Toda pareja soñó alguna vez con poder tener relaciones en el elevador. Esto no es una novedad. Sin embargo, para que la experiencia sea realmente placentera, hay que tener en cuenta algunos consejos para no correr ningún riesgo y para poder hacer de esa situación, un momento de placer absoluto sin que nada lo opaque.

Es cierto que estas cosas son mejores si no se programan. El hecho de fantasear con algo así, radica justamente en el factor sorpresa, en la espontaneidad, en el no poder esperar para que suceda. Sin embargo, también es verdad que no siempre estas ganas aparecen en el mejor momento. Por eso, hay que tener conciencia de los actos a realizar y entender que durante el día no es una buena opción.

El intenso flujo de gente hará que el encuentro se vea interrumpido constantemente y el factor miedo tan excitante que causa el saber que lo que se esta haciendo no esta bien, se puede ver afectado inmediatamente por la falta de condiciones, pues es también verdad que no toda fantasía es tan placentera cuando finalmente abandona el terreno de la ilusión para pasar a formar parte de la realidad misma.


Igualmente, si el riesgo se quiere correr y la sensación de necesidad llama a la puerta de ambos, es importante que sepan que siempre hay un botón salvador al que se puede recurrir: el de Stop. Gracias a este interruptor el ascensor parará inmediatamente donde esté, sin permitirle el acceso a nadie en el edificio. Los vecinos creerán que hay alguien encerrado y con su ayuda en sólo unos minutos pueden volver a ponerlo en funcionamiento.

La pareja necesita de nuevas experiencias para sobrevivir

Por eso, hay que poder actuar con rapidez y disfrutar en unos minutos de esta adrenalina. Sin embargo, por la noche la cantidad de vecinos que utiliza el ascensor baja notablemente, por lo que al regreso de una cena o un encuentro con amigos, es el momento ideal para cumplir sin ningún tipo de ataduras la fantasía del ascensor.

Lo único que importa después de todo, es que la pareja disfrute de una nueva experiencia. El resto, corre por cuenta y gusto de ambos.

Foto: Aforero en www.flickr.com