Los senos de la mujer, fetiche masculino por excelencia

Los senos grandes siempre han cautivado a los hombres. Las operaciones para aumento de busto siguen en aumento. En esta entrada revisaremos el por qué de este fetiche.

Uno de los mayores fetiches que los hombres tenemos en el mundo del sexo son los senos. Efectivamente, no conozco ningún hombre que no se recree y deleite al ver pasar a una mujer de prominentes senos. Puede ser que unos sepan disimular muy bien sus delirios y hayan aprendido la técnica de no girar mucho la cabeza para seguir el paso de dicha mujer pero estas cosas no escapan a los ojos analíticos.

En todo caso, no habría de qué avergonzarse pues es una conducta perfectamente normal y casi refleja que los hombres tenemos y que encuentra su origen en tiempos remotos. En efecto, unos senos prominentes siempre fueron motivo de seducción para el hombre. Las teorías modernas al respecto, apuntan a que el tema tiene que ver con la reproducción y la perpetuación de la especie. Unos senos grandes y bien formados son sinónimo de fertilidad en la mujer, lo mismo que las caderas anchas y redondeadas. Esto quiere decir que los senos de la mujer vienen a ser señales que capta el hombre a partir de las cuales puede advertir que la mujer que esta viendo le dará una buena descendencia. La naturaleza tiene estos mecanismos para inducir al ritual del apareo con el objetivo de perpetuar la especie. Por ejemplo, durante la Edad media, las mujeres utilizaban apretados corsets justamente para recrear este efecto que despabilaba a los hombres de su tiempo. El estímulo era tremendamente fuerte para el caballero que veía una cintura angosta junto a una cadera ancha, gracias a la ilusión óptica creada por esta prenda que, además, aprisionaba los senos haciéndolos ver más voluptuosos aún.

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Imagen tomada de Flickr por jaime coccio

Luego hubo un tiempo en que estos malabares se “perdieron” y el hombre comenzó a interesarse más por otras zonas de la mujer como las piernas.


En efecto, esto se produce a raíz de las nuevas modas en la vestimenta y que para el siglo XX ya nos mostraban a una mujer que estaba más cerca del look de una momia que de la sensualidad misma. Los vestidos eran larguísimos y usaban sombreros y hasta velos. Así no se podía ver nada y un tobillo al descubierto era capaz de causar excitación entre los hombres. Poco a poco estos vestidos fueron subiendo generosamente y las pantorrillas tomaron la escena de la seducción por un tiempo. Para los años sesenta y con la invención de la minifalda, el hombre se recreaba con los muslos de la mujer, ciertamente zonas altamente eróticas y erógenas pero aún seguían las restricciones. Las ropas de baño eran de una sola pieza y ya en los finales de la década y comienzos de los 70’s se pone muy de moda el bikini de dos piezas que permitía ver casi todo. Cada vez, estos se fueron reduciendo más de tamaño y la década de los 80’s fue un festín para el verano masculino. Simplemente había que tirarse abajo un par de censuras en la televisión y todo quedaría listo. Y así fue. Ya para los años 90, eran corrientes las imágenes propuestas por los Guardianes de la Bahía y se sumaron los implantes de siliconas y los senos reclamaron su lugar en la historia.

El boom de los implantes de senos, sumado a la globalización, le permitieron al hombre entrar en un revival de los senos del cual hasta ahora no puede ni quiere salir. Los estudios apuntan a que al hombre no le importa mucho si lo senos son naturales o artificiales, los quiere ver grandes simplemente. Lo curioso es que esta estadística parece no trasladarse al momento de contraer matrimonio o establecerse en una relación para lo cual buscan senos más moderados. Por esto, podemos concluir que los senos son ciertamente un fetiche. Incluso un interesante estudio hecho en Colombia dio algunas luces al respecto bastante interesantes. Se llegó a observar que en este país, un gran porcentaje de las mujeres se estaba haciendo operaciones de implantes de senos, pese a que su misma naturaleza las había dotado bien. Los especialistas dieron explicación a esto diciendo que eran rezagos o reflejos de un hecho subyacente y que le confiere un poder especial a los senos. Para esto, afirmaron que la mayor influencia había sido la mafia de aquel país, puesto que los narcotraficantes gustan de hacer alarde de ostentación en todo nivel. Es más poderoso quien más tiene, quien tiene las plantaciones más grandes, quien tiene la mansión más grande, los autos más lujosos y por supuesto las mujeres más voluptuosas. Para los integrantes de estos grupos mafiosos, tener una mujer de senos grandes al costado es sinónimo de poder. Esta idea se trasladó de alguna manera a la idiosincracia del país y sumado al contexto internacional derivó en el boom de las operaciones para implantarse senos aun más grandes.

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Imagen tomada de Flickr por jaime coccio

En España la figura es ciertamente distinta y se dice que en la actualidad, las mujeres se siguen operando los senos pero ya no buscan las tallas más grandes y agresivas sino que prefieren mantener el equilibrio de sus cuerpos, senos más grandes sí, pero en armonía y proporción con su genética y sobre todo que luzcan naturales. Incluso se habla de muchas mujeres que en años posteriores se operaron y se implantaron prótesis extra grandes, ahora están acudiendo a las clínicas para reducirse el busto. Otra estadística en España, refiere que un 40% de las mujeres que se operan lo hacen para recuperar la forma que perdieron sus senos luego de uno o varios embarazos en que dieron de lactar y éstos literalmente se descolgaron. La segunda mayor razón por la que las mujeres acuden a implantarse senos en España obedece a problemas estéticos, sobre todo de asimetría, lo que se ha visto bastante en jovencitas de 18 años. La baja autoestima es un motor en este último caso ya que se sienten que están en desventaja ante las mujeres de mayor edad y que tiene mejores senos que ellas. Lo cierto es que el culto a los senos está en boga y las mujeres han comprendido que éstos son prácticamente vitales para el hombre cuando antes se creía que sólo eran para alimentar a los bebes. Dicen que los senos son como Disneylandia. Fueron concebidos para los niños pero los adultos también se divierten ¿Usted que opina?