Los videos de sexo dentro de las relaciones de pareja

Todas las parejas viven en uno u otro momento una recesión en su vida sexual. Los videos de sexo pueden ser la solución a esta etapa. Veamos algunas consideraciones al respecto.

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta toda pareja es la monotonía dentro de la relación. Seguramente usted ha oído más de una vez esta frase que incluso ya cogió la categoría de cliché o de frase hecha. En efecto, la rutina mata la pasión dicen y no falta razón. Pero ¿Realmente se ha puesto usted a analizar el trasfondo de esta frase? Quiero decir ¿A qué monotonía se refieren? Es obvio que el primer torrente que se seca en una relación de pareja es el sexual –hecho perfectamente natural además- pues la naturaleza, cuando diseño su plan de trabajo- tenía como objetivo la cópula de las especies y no el eterno emparejamiento. Por el contrario, en términos de la naturaleza, a ésta le convenía que los machos de la especie se aparearan con la mayor cantidad de hembras posibles para lo cual era necesario que éste no se instalara en una relación fija. Suena crudo, pero no es irreal y parece que esta tendencia a la saturación sexual con una pareja se ha arrastrado pesadamente hasta nuestros días. Cuando converso con parejas de amigos que llevan bastante tiempo juntos, prácticamente me confirman esta situación, en otras palabras por supuesto. La gran mayoría de ellos, van encontrando otros puntos de coincidencia con sus parejas.

En este punto, los hijos se convierten en un salvavidas de las relaciones y mucho del mantenimiento de ésta depende de ellos. Otras parejas se sostienen en los recuerdos, de los felices momentos que tuvieron, han construido una vida juntos, desde la escuela y son capaces de superar la barrera sexual con cierta facilidad. Otras parejas se vuelven tremendamente sociales, buscan que involucrarse en cuanta actividad social y cultural encuentren, para compensar ese vacío de las noches y madrugadas. También hay de las parejas que han tenido que hacerse los de la vista gorda y cada uno es infiel al otro por propia cuenta y con un silencio cómplice que avala estas políticas. Pero hay otro tipo de pareja que, estoicamente, se resiste a estos designios y busca alguna solución para alimentar las escasas brasas sexuales que aún siguen encendidas.

Imagen tomada de Flickr por Palomaca

Quizá en uno u otro momento, usted o yo caigamos en esta categoría y no está demás estar informado sobre los futuros escenarios que se pueden presentar. A estas alturas, creo que ya a nadie le cabe duda que la recesión sexual afectará a su relación en algún punto y que probablemente sea difícil volver a vivir las épocas de bonanza sexual de las primeras instancias de la relación. He podido investigar y he recogido testimonio de varias parejas que apelan a un instrumento simple y que se encuentra al alcance fácilmente, no es caro y existe gran diversidad del mismo. Me refiero a los videos de corte erótico y/o de contenido sexual explícito.

En efecto, esta simple herramienta que quedó en el baúl de los recuerdos de la adolescencia parece vivir un estruendoso revival cuando los deseos sexuales parecen abandonar la escena. Las relaciones parecen coger un segundo aire al incorporar estos videos en su rutina y hacerlos parte ellos. Sin embargo, para que este método sea aceptado e incluido por la pareja, debe existir confianza entre ellos, comunicación y madurez para poder quebrar los siempre presentes tabúes sexuales que rigen la sociedad. Cuando han superado esta etapa y el video ha sido aceptado, las parejas pueden vivir y revivir su sexualidad con plena libertad. Además pueden aprender nuevas técnicas amatorias, añadir variantes a su repertorio sexual y mejorar su performance. Este espacio, también puede servirles para visualizar sus fantasías personales sin necesidad de verlas materializarlas en una infidelidad que conlleva riesgos no sólo de índole afectivo sino en términos de enfermedades de transmisión sexual.

Los más conservadores pueden argumentar que no se necesitan videos, fotos ni ningún material extra para mantener el deseo sexual vivo en la relación. Muchos incluso han llegado a señalar que esta práctica puede resultar adictiva pero lo cierto es que si hay madurez de por medio y sobretodo respeto y comunicación, podemos estar frente a una herramienta de incalculable valor. Una medicina puede servir para curar un mal o para quitar la vida si se aplica en sobredosis, todo es cuestión de utilizar responsablemente las herramientas que uno tenga su disposición. Tampoco podemos perder de vista otro asunto y es que no todas las personas poseen la misma carga sexual y a ellos, seguramente, les costará menos vivir con contadas sesiones de sexo al año. En la otra vereda están los que ven el sexo una necesidad primaria y no conciben más de tres días sin tener relaciones sexuales. Por tanto, aquí no podemos caer en generalizaciones o buscarle el lado retorcido al asunto para descalificarlo sino simplemente tomar conocimiento de cómo somos y cuáles son nuestras expectativas, deseos y costumbres en la vida. Al conocernos mejor y conocer la naturaleza, tendremos un mayor control sobre nuestras acciones y decisiones y seremos mejores componentes dentro de una pareja.

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Imagen tomada de Flickr por jauladeardilla

A su vez, el uso de estos videos eróticos se puede hacer igualmente monótono y si a eso le sumamos que éstos no se caracterizan precisamente por su variedad en el guión, se debe considerar su uso de manera diligente, apelando a éste cuando realmente haga falta y no como parte de un automatismo que pueda llevar a una nueva meseta de monotonía. Por otro lado y más allá de este tema, creo que una relación de pareja que se fundamente en el sexo, tiene los días contados. Se debe buscar el equilibrio en otras áreas como la emocional, la afectiva y apuntalarla con actividades sociales, culturales y, por supuesto, recreativas que involucren a la familia y a los amigos y balancear todo esto con los espacios de intimidad de la pareja.