La curiosa forma de andar de las embarazadas es pura evolución

mujer-embarazadaLa forma de andar propia de las embarazadas es motivo de sonrisa para la mayoría de personas que las observan. Las piernas arqueadas por el peso y la dificultad de caminar, además de la menor visión del suelo inmediatamente debajo de su cuerpo, provocan un balanceo característico y arquean la espalda hasta un grado sobrehumano. Pero, ¿sabes que estás viendo un pequeño-gran milagro evolutivo?

Pues así es, porque de otra manera las mujeres no habríamos podido superar el reto de la gestación estando erguidas. Las vértebras con forma de cuña al final de la columna pueden ser la clave evolutiva de la adaptación que ayuda a las mujeres a mantener una postura estable durante el periodo del embarazo. De acuerdo con los antropólogos, esta adaptación humana es única entre los primates y pudo producirse tan pronto como el hombre comenzó a caminar erguido.

Katherine Whitcome, antropóloga en la Universidad de Harvard realizó unas declaraciones de las que nos hacemos eco: “El bipedismo desafía las posturas estables porque el abdomen se expande hacia delante del cuerpo mientras el feto crece. Esto cambia el centro de gravedad de la madre, que es un punto crítico en cualquier cuerpo tridimensional sobre el que actúa la fuerza gravitatoria.

Como el centro de gravedad se sitúa más hacia delante, las mujeres embarazadas tienen que echarse hacia atrás y cambiar su forma de andar para poder moverse en condiciones de seguridad. Entonces se reajusta el centro de gravedad sobre las caderas, rodillas y tobillos para corregir el equilibrio, pero crea otro problema: “Esto genera tensiones en algunas partes de la columna vertebral que no suelen estar bajo presión cuando la mujer no está embarazada” según la antropóloga Whitcome.

Para conocer cómo las mujeres embarazadas mantienen su equilibrio sin dañar la espalda (al menos severamente), esta investigadora y sus colegas estudiaron a 19 gestantes de edades comprendidas entre 20 y 40 años. El equipo descubrió que la clave parece ser la forma en la que se unen en los huesos vertebrales que se protegen la espina dorsal.

Estas juntas de unión (discos intervertebrales) se cargan de tensión cuando el cuerpo se echa hacia atrás. Pero el tamaño de los discos entre las vértebras en la última parte de la columna es mucho mayor en las mujeres que en los hombres. Esto sugiere que la mayor superficie de rozamiento en el sexo femenino es una adaptación para disminuir la presión en el embarazo. Además la forma de las vértebras en las mujeres se estrecha hacia la parte posterior creando una especie de cuña que facilita el arqueo de la espalda.

columna-vertebralLas mujeres tienen también tres de estas vértebras, mientras los hombres sólo presentan dos. “Estas vértebras en forma de cuña, cuando se observan en conjunto, forman una curva natural y ayudan a reducir la tensión denerada durante la gestación” afirma Whitcome, cuyos descubrimientos se publicaron recientemente en la prestigiosa revista Nature.

El equipo investigador sugiere que las vértebras especiales son una evolución adaptativa única que ayudó a nuestras antepasadas cuando comenzaron a andar erguidas. Un ejemplo de ello es que los científicos han encontrado esta adaptación espinal en vértebras lumbares de la columna de fósiles de Australopithecus africanus de dos millones de años de antigüedad. La característica femenina, que se explica por la biomecánica del peso fetal, está presente en el registro fósil, pudiendo significar que estas adaptaciones evolutivas están muy cercanas a la aparición de la postura erguida, como explicó Whitcome.

Karen Rosenberg, antropóloga de la Universidad de Delaware y no ha tenido relación con el estudio, piensa que este rasgo podría ser el origen de una selección natural en humanos que ocurrió al mismo tiempo que la evolución al bipedismo, hace cinco millones de años. John Fleagle, otro antropólogo, pero de la Universidad Stony Brook, sostiene que el resultado del estudio es un importante descubrimiento: “Como ocurre con otras investigaciones, esta es una de esas ideas que te hacen darte una palmada en la frente y exclamar ¡Por supuesto! ¿Por qué nadie lo había pensado antes?

Hasta ahora la ciencia reconocía como única diferencia en el esqueleto de hombres y mujeres, relacionada con la gestación y el parto, la forma de la pelvis, pero la diferencia vertebral entre ambos sexos no había sido considerada aún.

Foto 1: tostoneone en Flickr

Foto 2: Junta de Andalucía