Vacuna contra el Virus del Papiloma Humano, ¿y eso de qué va?

gardasil-espana.jpgLa infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH) es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente en el mundo, precisamente debido a esta importancia, en educasexo.com ya hemos tratado el tema. Como su nombre indica, sólo afecta a los humanos. Es causante de la muerte de más de 280.000 mujeres al año en todo el mundo debido a las neoplasias que provoca en el cuello del útero (cérvix), y es diagnosticado en 500.000. Pero no es éste el único problema genitourinario que puede producir este virus. Las temidas verrugas genitales, o condiloma accuminata, también están asociadas al microorganismo. Además se le ha relacionado con otras formas de cáncer anogenital, de vía aérea y digestivo.

Desde 1980 se ha venido investigando una vacuna que pudiera disminuir la incidencia de las enfermedades asociadas a este virus. Finalmente, el año pasado se presentó esta nueva vacuna (Gardasil, desarrollada por investigadores australianos y que comercializan los laboratorios Merck) que ya está disponible en varios países, entre ellos España, para prevenir el cáncer de cuello de útero provocado por el virus del papiloma humano. Supone un enorme avance en el campo de la salud para millones de mujeres. Las indicaciones terapéuticas, que son los casos en los que está indicada la vacuna, son las siguientes: prevención de la displasia cervical uterina de alto grado, carcinoma cervical, lesiones displásicas vulgares de alto grado y verrugas genitales externas (condilomas) relacionadas con los tipos 6, 11(responsables éstos del 90% de los casos de verrugas genitales), 16 y 18 del virus del papiloma humano (VPH). Los tipos del virus citados son responsables del 30% al 50% de los casos de displasia cervical de bajo grado.

Durante los años en los que se ha investigado, cuatro han sido los centros científicos donde se ha realizado la mayor parte de los estudios sobre viabilidad de las vacunas, son éstos: Universidad de Rochester, Universidad de Georgetown, Universidad de Queensland, y el Instituto Nacional de Cáncer de los EEUU.

Esta vacuna ha sido investigada en mujeres de entre 16 y 26 años de edad, fracción de población en la que ha demostrado su eficacia. Además, presenta inmunogenicidad (la propiedad que tiene una sustancia de ser detectada por el sistema inmunológico) en niños y adolescentes de entre 9 y 15 años. Sin embargo, en los hombres no se ha evaluado ni su eficacia ni sus efectos. La forma de vacunación consiste en 3 dosis separadas de 0,5 ml administradas de acuerdo al siguiente esquema: 0, 2, 6 meses.

cervarix.jpgLa vacuna contiene partículas muy parecidas al virus, altamente purificadas de proteínas presentes en las diferentes partes del virus. No contiene material genético de éste, por lo que es imposible que se multiplique, infecte alguna célula o cause enfermedad. La eficacia de la vacuna está en torno al 72% para la prevención del cáncer. Según los investigadores, para evitar un solo caso de neoplasia cervical, serían necesarias 200 dosis inmunizantes en países desarrollados, y 300 en países en desarrollo. Por otra parte, aunque se empiece en el momento actual a vacunar a jóvenes de 15 años, no podremos apreciar diferencias en las estadísticas de cáncer cervical hasta que estas jóvenes no alcancen la edad de 40 o 45 años, pues ése es el rango específico de edad para desarrollar el este tipo de cáncer. Con esto se quiere hacer hincapié en que una vacunación masiva de ahora en delante, no puede redundar en disminución de la protección a la hora de mantener relaciones sexuales, y que la detección precoz de este tipo de cáncer es vital para salvar vidas.

Uno de los estudios realizados para observar la eficacia de la vacuna tetravalente contra los tipos 6, 11, 16 y 18 del VPH ha investigado la inmunización en 277 mujeres cuya edad media era 20 años, a las que se administraron aleatoriamente vacunas o dos placebos. Durante 36 meses se sometió a las voluntarias a exploraciones ginecológicas con tomas de muestra cervicovaginal regulares. Lo que se buscaba en estos análisis era la incidencia combinada de infección con alguno de los tipos del virus que se administraban con la vacuna, o enfermedad genital o extragenital, persistente. Los datos fueron relevantes desde el punto de vista estadístico y se aceptó la hipótesis de que esta vacuna podría reducir de forma sustancial la adquisición de infección del VPH, y la enfermedad causada por él.

Existe otra vacuna desarrollada por investigadores norteamericanos que ha salido al mercado con el nombre Cervarix, de los laboratorios GlaxoSmithkline, en este caso bivalente, que ha sido probada con éxito en ensayos clínicos que han estudiado a casi 30.000 mujeres de entre 10 y 55 años de edad, y de diferentes orígenes étnicos. La diferencia entre una y otra radica en los distintos tipos del VPH frente a los que protegen. Mientras Gardasil contiene partículas virales de los tipos 6, 11, 16 y 18, Cervarix lleva los tipos 16 y18.