El mercado de mujeres coreanas

En la especie humana hay una regla natural “matemática” que afecta al sexo en el nacimiento. El número de varones recién nacidos es superior al de mujeres: 105 frente a 100. Aproximadamente a la edad de veinte años, la razón de sexo tiende a uno. Esto es debido a que los niños son más vulnerables a las enfermedades y presentan una tasa de mortalidad mucho mayor que las niñas.

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En un país con tanta población como China se da una preferencia cultural por los niños (según la tradición, solamente el hijo varón puede hacer los ritos funerarios para sus padres y antepasados). Esta situación se ve afectada por el avance de las técnicas reproductivas y por una política que fomenta el nacimiento de hijos varones. El resultado es que desde los años setenta hay dieciocho millones de hombres chinos más que de mujeres. Para 2020 llegarán a los treinta y siete millones, un 20% más que de mujeres. La proporción será de cinco hombres por cada cuatro mujeres. Uno de cada cinco varones no encontrará pareja. Como ya sucede en otras partes del mundo.

En tiempos no tan remotos las niñas eran abandonadas, pero desde hace algunos años el número de abortos voluntarios se ha incrementado alarmantemente. Cada año nacen dos millones más de varones que de mujeres, hasta el punto de que ya hay setenta millones más de niños que de niñas. En las provincias chinas meridionales de Canton y Hainan hay una razón de masculinidad de 132.5 muchachos por cada 100 chicas. Cuarenta millones de hombres jóvenes solos, concentrados en áreas rurales económicamente pobres que pueden convertirse en una fuente de agitación social.

Mujer coreanaPor otra parte, la gente en Corea del Norte muere de hambre y la frontera entre China y Corea se ha convertido en un lugar de comercio. Entre 1997 y 2001 se vendieron cerca de treinta mil mujeres coreanas en el país vecino. Un negocio en alza a causa de la miseria del estado comunista, en el que durante los años noventa murieron de hambre cerca de tres millones de personas. Desde 1997, cerca de 300.000 refugiados coreanos se han establecido en China y es posible que cerca de un tercio viva en la frontera. La vida en Corea del Norte es una continua obsesión por cual será la siguiente comida, familias enteras en busca de alimento, la gente muerta en las calles o el interior las casas, ciudades abandonadas, los niños famélicos y canibalismo. El hambre toca a todas las clases sociales, excepto a los fieles al partido comunista y a los altos miembros del ejército. Más de la mitad de los refugiados son mujeres. En la huída de su desgraciada situación muchas se casan con hombres chinos en un intento por conseguir una vida más digna. Algunas tienen la suerte de pasar a formar parte de una familia, mientas que la mayoría caen en mafias organizadas. Los compradores suelen ser dueños de prostíbulos. Una de cada tres mujeres coreanas que cruce la frontera será vendida.

Los “cazadores de mujeres” cruzan la frontera en su búsqueda de mercancía, incluso van a Corea del Norte en un intento de conseguir víctimas desesperadas, especialmente en estaciones de tren, campos de trabajo, caminos y aldeas aisladas. En China una mujer coreana cuesta entre 240 y 1.200 euros, un precio elevado si consideramos que los ingresos medios en el país asiático están en unos 85 euros al mes. La belleza, la edad, la virginidad, el estado físico y la salud son criterios para establecer el precio.

Mujer de Corea del NorteLa China rural también hace frente al éxodo masivo de las mujeres a las ciudades, que acuden con la esperanza de encontrar en la urbe el trabajo que falta en el campo. Para un granjero chino, comprar una mujer coreana significa el trabajo de un año, pero es la mujer ideal: trabajadora y sumisa. Pocas personas dirán que compraron a su mujer. A veces, incluso las mujeres no saben que han sido objeto de una transacción comercial. En algunos casos, una mujer será vendida varias veces. Si el marido desea deshacerse de ella solo tiene que amenazar con denunciarla a la policía para, amedrentándola, revenderla. Cuando un coreano es detenido en territorio chino es inmediatamente devuelto a su país, donde tendrá que hacer frente a un futuro tan oscuro como los campos de trabajo, la “colada ideológica” y la clasificación de su familia entera como contrarrevolucionaria. Con un poco de suerte, puede que sea ejecutada.

La mayoría son explotadas, como pasa en nuestro país con las personas en situación irregular, la gente se aprovecha de su estancia clandestina para pagarles mucho menos de lo que marca la ley. Y es que, amiguitos, para vivir en China es necesario tener un nombre chino y un lugar de nacimiento. Esto genera otro mercado interesante, el de las partidas de nacimiento. Uno puede comprar una partida de nacimiento de otra persona muerta por una cifra de entre 1.200 a 3.600 euros.