Falsas creencias y mitos sobre la sexualidad

En nuestra cultura existe una serie de creencias, mitos y prejuicios con respecto a la sexualidad y sus diferentes dimensiones. Cuando hablamos de mitos, nos estamos refiriendo a aquellas explicaciones o interpretaciones falsas, como mentiras, que se han transmitido o heredado por generaciones, a tal punto que se llegan a considerar como verdades naturales y aceptables.

Los mitos además determinan el comportamiento y los pensamientos de las personas, por lo que pueden afectar o poner en riesgo tu vivencia de la sexualidad. Los principales mitos sobre la sexualidad se pueden clasificar de esta forma:

sexo.jpg1. Sobre el “para qué” de la sexualidad:
Plantean que el único fin de la sexualidad es la reproducción, por lo que solo sirve para tener hijos/as. Además se considera que la sexualidad se vive exclusivamente a través de la penetración del pene en la vagina. La sexualidad también tiene otras finalidades, además de la reproducción, que son igualmente importantes, como proporcionar y obtener placer, dar afecto y cariño a la persona que se quiere, comunicarte, expresar el amor, entre otras.

Ejemplos de estos mitos son: “si uno no ha hecho el amor (relaciones coitales) no ha vivido la sexualidad“, “solo se obtiene placer sexual con la penetración“, “todas las parejas deben tener hijos“, “la sexualidad fue creada para reproducirse“, entre otros.

2. Sobre la moral:
Estos mitos transmiten la idea de que la sexualidad es sucia, mala, dañina y vergonzosa, provocando culpa en quienes viven placer en sus experiencias sexuales. Es necesario recordar que, siempre y cuando se respeten los gustos y necesidades tuyas y de la otra persona, y no se cause ningún tipo de daño físico o psicológico, no hay nada de malo, dañino o sucio en la sexualidad.

Algunos de estos mitos pueden ser: “la autoestimulación causa locura“, “a las personas que se masturban les salen granos“, “tener deseos sexuales es malo e indecente“, “una buena chica no debe pensar en el sexo“, entre otros.

mitos-masturbacion.gif3. Sobre el género:
Son todos aquellos mitos que establecen diferencias que causan discriminación entre hombres y mujeres respecto a su sexualidad. Estos mitos corresponden a la ideología patriarcal, la cual otorga mayor permiso al hombre para expresar su sexualidad y en cambio reprime y censura a las mujeres. Hombres y mujeres tienen deseos sexuales, capacidad para sentir placer y para expresar su sexualidad, es decir, que todas y todos tenemos los mismos derechos.

Estos mitos sostienen cosas como las siguientes: “los varones tienen que demostrar su hombría conquistando mujeres y llevándolas a la cama“, “un hombre que dice no a una relación coital es homosexual“, “los hombres no deben llorar ni ser tiernos“, “el hombre tiene más necesidades o deseos sexuales que la mujer“, “hay dos tipos de mujeres: una para casarse y otra para acostarse“, “la mujer que no es virgen no vale nada“, “una mujer no debe tomar la iniciativa para tener relaciones genitales“, entre otras muchas más.


4. Sobre los peligros del conocimiento:
Se cree que informarse y aprender sobre la sexualidad va a provocar que las personas solo piensen en tener relaciones genitales. Se sabe que el conocimiento -verdadero, claro y sin mitos- te puede ayudar a vivir la sexualidad con mayor responsabilidad, sin ignorancia, vergüenza ni culpa. Esto porque la información permite que tengas más capacidad para tomar decisiones, así como para cuidarte y cuidar a tu pareja de riesgos que afecten su salud y desarrollo (como embarazos no planificados o el contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual).

Entre estos mitos se pueden citar: “hablar con los hijos de sexo es como prestarles la cama para que lo hagan“, “la educación sexual debe limitarse a hablar de los aparatos reproductivos, porque si no se les despiertan las ganas“, “la persona que sabe mucho de sexo es porque tiene mucha experiencia“, “una mujer que conoce cómo se usan los métodos anticonceptivos, seguro se anda acostando con todos“, por ejemplo.

5. Sobre las prácticas sexuales normales y permitidas:
Estos mitos plantean que existen algunas prácticas sexuales que son prohibidas, anormales o “antinaturales”, como la autoestimulación, los juegos sexuales, el sexo oral, o practicar diferentes posiciones durante el coito. Esto provoca que las personas se sientan culpables o temerosas si disfrutan alguna actividad de este tipo. Las verdaderas restricciones que deben tenerse con respecto a las prácticas sexuales tienen que ver con: a) que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo en practicarlas; b) que no exista presión o chantaje para que la otra persona haga algo que no quiere o le incomoda; c) que se respeten los gustos, deseos y preferencias de ambas personas; d) que se converse abiertamente sobre lo que gusta o desagrada; y e) no causar ni causarse daño físico o psicológico.

Otra limitación se refiere a que las personas adultas no deben tener relaciones sexuales genitales o coitales con personas menores de edad, ya que al estar en una posición desigual de poder la experiencia se convierte en un abuso.

Algunos de los mitos más frecuentes de este tipo son: “los homosexuales son personas desviadas o anormales“, “no se debe tener contacto sexual durante la menstruación“, “quienes se masturban son depravados sexuales“, “la única práctica sexual normal es la penetración del pene en la vagina“.

ellas-masturbacion.gif6. Sobre la edad:
Se considera que la sexualidad es exclusiva de las personas adultas, por lo que en la infancia y vejez no se tiene vida sexual ni intereses sexuales.

Muchos de estos mitos son: “los bebés son asexuados“, “cuando uno se hace viejo pierde el interés sexual“, “los deseos sexuales aparecen hasta que se llega a la adolescencia“, entre otros.

La sexualidad está presente durante toda la vida, y que lo que cambia en los distintos períodos de la vida son las manifestaciones de la sexualidad. Es decir, que de niños o niñas vivimos la sexualidad de una forma, y que cuando somos adolescentes, adultos o ancianos la expresamos de manera diferente.