La mutilación genital femenina

En esta entrada aprendemos acerca de la ablación o mutilación genital femenina. Este procedimeinto afecta a 135 millones de mujeres alrededor del mundo

Algunos temas relacionados al sexo casi nunca se tocan. A estas alturas los tabúes ya han caído y la única explicación más o menos lógica a esta ausencia de discusión es el desconocimiento o la no proximidad de estos temas. Por ejemplo podemos hablar de la ablación femenina. ¿Cuántos de ustedes han oído hablar de esta técnica? El hecho es que la mayoría de las personas desconoce el significado de esta palabra que no es otra cosa que la extirpación de una porción o miembro del cuerpo humano por métodos quirúrgicos. Pues bien, la ablación femenina se refiere específicamente a la extirpación del clítoris en las mujeres.

Evidentemente en la parte occidental del mundo y en otras tantas zonas esto se desconoce, pero en otras zonas como algunas partes de África o los países árabes, esta sangrienta e inhumana técnica se sigue practicando pese a las protestas de organismos mundiales de salud y humanísticos. Por cierto que aquí la medicina como método es meramente anecdótica puesto que los móviles para la realización de esta práctica son siempre de índole religiosa y/o cultural. El origen de esta técnica no se conoce con exactitud pero se cree que apareció en la recóndita África central y desde allí se difundió a través de las migraciones.

Imagen tomada de Wikipedia

Se trata básicamente de un ritual de iniciación que se practica en las niñas y que consiste en extirpar total o parcialmente el clítoris, cerrando además los labios de la vagina de forma parcial al coserlos con algún tipo de fibra o hilo. No es menos cierto que también se practica en la edad adulta con el mismo matiz de ritual de iniciación. Por otra parte, parece que se trata de una especie de rito pagano ya que su práctica no está consignada ni en las escrituras cristinas ni musulmanas. Esto reforzaría la teoría de que la práctica se inició en alguna tribu africana primitiva y que se conservó a través de los años.



De más está decir que este método, tradición, práctica o como quiera llamarse, resulta bastante traumático para la mujer que es víctima de ello. La pérdida de sensibilidad es total o parcial dependiendo si el corte ha sido “limpio”. Muchas de ellas mueres desangradas o víctimas de una fuerte infección que en el transcurso de los días se convierte en una septicemia merced a las pobres condiciones de salubridad en que se desarrolla este procedimiento. Por cierto que el trauma psicológico viene aparejado con las consecuencias físicas que de él se derivan.

La extirpación de los genitales femeninos externos tiene como propósito básico que la mujer deje de sentir placer y evitar así que pueda sentir la necesidad de sostener relaciones sexuales antes del matrimonio. Evidentemente las culturas que aplican este método, valoran en extremo la virginidad y prefieren que sus mujeres lleguen en este estado al matrimonio. También se pone en práctica este método para evitar que la mujer caiga en la infidelidad y la promiscuidad, sobretodo por el riesgo de quedar embarazada de otro hombre. La ablación se puede dar en tres niveles básicos. El primero de ellos se llama también clitoridictomía y consiste en la amputación del prepucio del clítoris, el cual puede extirparse parcial o totalmente, conjuntamente con el clítoris. El segundo nivel de ablación consiste en la mutilación del prepucio, del clítoris y además de los labios menores en forma igualmente parcial o total.

El tercer nivel de ablación también es conocido como infibulación y consiste en la extirpación del clítoris, los labios menores y también los labios mayores. Es la más agresiva de todas las ablaciones y luego de la intervención se procede a la sutura de la vagina dejando únicamente un pequeño espacio para la salida de la orina y de la menstruación. Este tipo de operación es practicada durante los dos y siete años de edad y está a cargo de una partera o curandera.

Imagen tomada de Flickr por shenka

Ya en la edad adulta, cuando la niña se ha convertido en mujer, la vulva se vuelve a abrir con un cuchillo y se vuelve a suturar cada vez que el marido sale de viaje. Sin duda el componente machista parece enquistado en la naturaleza del hombre independientemente del avance de la civilización. Esta práctica puede traer varias afecciones como consecuencia del aparatoso procedimiento. Estas afecciones pueden ser quistes, fístulas, infecciones urinarias y hemrorragias. Según la UNICEF, esta práctica aún se da en 28 países pero es susceptible de erradicación si se trabaja firme y coordinadamente en ello. Se dice también que el número de personas afectadas entre niñas y mujeres adultas asciende a la escalofriante cifra de 135 millones. Algunos van más allá y señalan que el continente europeo no es totalmente ajeno a estas prácticas y medio millón de mujeres han sido víctimas de esta práctica en los últimos años.

Entre los datos anecdóticos podemos decir que las matronas o parteras encargadas de estas prácticas, son muy bien remuneradas y gozan de cierto status social en las comunidades donde se realizan estas intervenciones. Dos estadísticas finales: En el mundo, cada minuto cuatro mujeres son víctimas del proceso de ablación. El 6 de Febrero ha sido declarado el día contra la ablación femenina.

Ya hay 2 comentarios. ¿Quieres dejar el tuyo?

  • john
    10 sep 2009

    es lo peor esta tortura q condenen a todo el practica esta horrible practica.

  • Eni
    12 jul 2011

    Son unos enfermos debería de haber una ley y prohibir esa aberración

Dejar un Comentario