Los fantasmas de homosexualidad de las mujeres heterosexuales

Las fantasías homosexuales suelen provocar pudor en mujeres heterosexuales, por lo cual son, anacrónicamente, inhibidas o reprimidas. En la actualidad suelen emplearse como importante arma de seducción.

La sexualidad involucra la fantasía, el goce del contacto físico, la diversión, el erotismo y el autoplacer. Existe una variación infinita respecto de lo que las personas consideramos eróticamente estimulante. Los tipos de estimulación pueden abarcar desde un tímido juego de caricias hasta la estimulación oral de los genitales, la utilización de accesorios o estimulantes de la imaginación como películas, escenarios, ropas, perfumes. Mientras que nadie resulte dañado ni se imponga a la fuerza la actividad sexual, todas estas conductas son válidas.

La respuesta sexual y la capacidad de experimentar placer son complejas. En la actualidad se asume que el deseo sexual está determinado por múltiples factores, como la activación neurofisiológica, los estados emocionales, las actitudes sexuales, los estímulos sexuales, etc.

Los estímulos pueden ser pues externos, internos o psíquicos, y son los responsables de poner el deseo sexual en marcha. Entre los psíquicos, los pensamientos y las imágenes mentales referidas a lo afectivo-sexual de las personas, son probablemente tan importantes o más que las realidades concretas, y sirven para estimular comportamientos sexuales. Tienen un papel relevante como inductoras e inhibidoras del deseo sexual, sirven para mantener, aumentar o disminuir la excitación sexual, y pueden también facilitar la respuesta orgásmica.

Las fantasías sexuales son pensamientos o imágenes mentales que posen algún significado erótico o sexual para la persona. Pertenecen al mundo de lo imaginario, y pueden adoptar la forma de construcciones, discursos o visiones diversas y de distinta duración, conllevan determinadas formas de percibir, sentir o incluso hacer en la vida sexual y erótica, y están asociados, facilitan, incitan o provocan estados de excitación y placer, tanto en su vertiente conductual (hacer), como fisiológica (sentir) y de excitabilidad cognitiva (pensar).

Existe una relación estrecha entre las imágenes, la nitidez de dichas imágenes y la excitación sexual.

La fantasía sexual puede tener diversas características:

- Puede ser una historia altamente elaborada o un pensamiento pasajero acerca de una actividad romántica o sexual.

- Puede implicar las imágenes de experiencias extrañas y extravagantes o imágenes absolutamente realistas.

- Puede implicar la recreación de acontecimientos o situaciones pasadas o el desarrollo de experiencias totalmente imaginarias.

- Pueden ocurrir espontáneamente, ser inducida intencionalmente, o ser provocada por otros pensamientos, sentimientos o estímulos sensoriales.

- Pueden tener lugar al margen de cualquier otra actividad sexual, ocurrir durante la masturbación, o durante la actividad sexual con otra persona.

Para utilizarlas en forma positiva, es conveniente cultivar las fantasías como tales y no como deseos. Evitando el riesgo de que se conviertan en fantasmas y generen angustia, inhibiciones o frustraciones.

Las fantasías lésbicas pueden ser inhibidas por el pudor de muchas mujeres que las consideran inconfesables. Las personas con pocos deseos eróticos son quienes menos fantasías sexuales tienen: en general las que pueden producir excitación son reprimidas.

Pero ¿cómo se manifiesta el deseo sexual femenino?¿Será “natural” la elección heterosexual de la mujer, o es una imposición cultural?

Durante la Edad Media las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo se consideraban acciones pecaminosas que cualquiera, potencialmente, podía realizar. Pero esto no definía la identidad sexual de nadie.

Hacia mediados del siglo pasado, que una mujer confesara tener fantasías sexuales con otras mujeres la colocaba del lado de la perversión.

Actualmente, la mejor manera de seducir a un hombre es promover este tipo de fantasías: la experiencia sexual de una mujer con otra es sumamente excitante para la mayoría de los hombres heterosexuales.

Pero, ¿qué es lo que resulta erótico para las mujeres? Lo que seguro no parece excitarlas es la exhibición de hombres desnudos, o posando. Al menos esto parece no funcionar si están solos, pero sí es estimulante la visión de escenas de seducción. Y en este sentido, el contenido de las fantasías sexuales no varía significativamente con en género: tanto las mujeres como a los varones les excitan las imágenes eróticas.

En particular, ver mujeres en actitud seductora siempre resulta atractivo. Parece que para todos los seres humanos, no sólo para los hombres heterosexuales. Puede ser ésta una explicación al hecho de que sea tan utilizada la mujer como objeto para promover la venta de casi todo en la actual sociedad de consumo.

Pero la mujer suele realizar una interpretación errónea de la fantasía, entendiéndola como deseo. Lo cual hace que la inhiba o, de tenerla, que no la manifieste. Sin embargo, los resultados de varios estudios con mujeres revelan que la mujer encuentra atractivas las fantasías sexuales Quienes tienen un alto nivel de culpa creen, que las fantasías sexuales durante el coito fueron anormales, inmorales.

Cuando la educación está estrechamente ligada a postulados religiosos, el desarrollo psico-sexual de las niñas sufre un específico “destino de represión”: la mayor parte de las mujeres encuentra fantasías de su cuerpo como sucio, malo, pecador, malhecho, feo, etc. La menstruación está concebida como “enfermedad”, cubierta con sentimientos de vergüenza y pena. La sangre es testigo de algún pecado, y los dolores consecuentes son aceptados como naturales y en la fantasía inconsciente como castigo. “La transgresión” casi siempre se descubre en forma de fantasías sexuales o de odio en contra de una persona amada. La masturbación suele ser tan reprimida, que muchas mujeres piensan que nunca se han tocado sus genitales, menos con placer.

No obstante, el hecho de que alguien imagine algo sexual, no presupone que necesariamente deba llevarlo a cabo. Es más, a una gran mayoría de personas nunca se les ocurriría realizar un acto real de esas fantasías, ya que algunas veces el traslado de la fantasía a la realidad es decepcionante, desagradable y pierde el valor erótico como fantasía. Todo depende de la identidad sexual de cada persona. Y la identidad sexual es el sentimiento de coherencia que, sin olvidar un continuo, siempre tendrá elementos del otro sexo. Una conciencia con concordancias y discordancias, con suficiencias e insuficiencias, que constituye el núcleo estructural de la identidad personal, haciendo que la propia historia sea singularmente escrita en clave sexual.

Por lo que si tenemos en cuenta que la mayor parte de las fantasías tienen como objetivo estimular o aumentar los sentimientos sexuales y que lo que realmente las define es la posibilidad que tenemos, con la imaginación, de controlar lo que en ellas ocurre, se convierten, , en un recurso excelente para el placer.

fotos: www.flickr.com

Ya hay 2 comentarios. ¿Quieres dejar el tuyo?

  • Angelica
    11 nov 2009

    Me parece curioso que después de más de un año ninguna persona haya escrito un comentario acerca de este artículo. Es bastante interesante el tema y el enfoque, las fantasías no son más que eso sin embargo sí existe el temor al tenerlas porque esas imagenes podrían eventualmente generar alguna confusión. Lo importante es entender que una cosa no lleva a la otra, que no necesariamente los fantasmas de homosexualidad implican la homosexualidad.

  • pau
    29 mar 2011

    Gracias por la información. Es muy util.

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