Sexo en silla de ruedas

Discapacitados¡Pobrecito!- se escucha de forma condescendiente, cuando se ve a alguien en silla de ruedas.

Pero si ha quedado demostrado que pueden jugar al baloncesto, desempeñar un trabajo etc., ¿por qué seguir considerándolos como personas asexuadas?.

Es un mito pensar que están privados de sexo. Los discapacitados están perfectamente capacitados para disfrutar de sus encuentros íntimos. Sólo han perdido la movilidad, no el deseo ni las ganas de sentir placer y afecto.

Según el Fondo Nacional para la Discapacidad (Fonadis), sólo del 15% al 25% de las lesiones medulares masculinas logran erección para el coito, sin embargo describen orgasmos cognitivos o mentales, desencadenados por estímulos cerebrales.

En la mujer, aunque se ha investigado menos, se sabe que con la rehabilitación sensorial es capaz de recuperar la capacidad orgásmica, a pesar de las lesiones. Hay testimonios de mujeres sobre el orgasmo cognitivo, pese a haber perdido sensibilidad de cintura para abajo, pueden imaginar la penetración y sentir placer.

Estar en silla de ruedas no implica estar anulado sexualmente. Algunos sectores de la sociedad todavía ofrecen resistencia a aceptar que el deseo sexual no se ve afectado por una lesión medular. A veces son los mismos parapléjicos los que se limitan, más por miedo e inhibición psicológica que por las alteraciones orgánicas en sMujer  silla de ruedas en vida sexualí.

Testimonios como los José Manuel García, recogidos en el Magazzine de El Mundo, pueden ayudar a cambiar estos prejuicios. Su coche se estrelló hace 10 años en un río seco. Estando en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, con una lesión medular (por debajo de la lumbar 1), pensó en el suicidio. Hoy tiene un niño de un año, y lleva una vida familiar y laboral normal. Su frase clave lo refleja todo: “hasta que me saqué la silla de ruedas de la cabeza y me la puse debajo del culo”

No hay que olvidar que la sexualidad no se reduce sólo al coito, y que se siente placer desde la piel, lo sentidos y la mente.

Pueden ayudarse de prótesis, infiltraciones intracavernosas en el pene, vibroestimuladores para provocar la eyaculación, fármacos (Viagra) para inducir la erección, etc.; pero el primer peldaño a subir es el de la desinhibición mental y la reivindicación de su derecho a sentir placer.