Swingers, intercambio de parejas

Intercambio de parejas

Tildados de promiscuos, han decidido pasar la frontera de las fantasías para hacerlas realidad, en forma de intercambio de parejas.

Se definen así mismos como personas de amplia tolerancia y versatilidad sexual, de manera que, eligen libremente cómo disfrutar de su sexualidad, desmarcándose de patrones culturales, tabúes, ideas políticas o religiosas.

Entre sus hábitos se incluyen sexo en grupos, observar sexo en terceros (voyeurismo) y ser observados (exhibicionismo). Según el grado de participación puede optarse por “soft swinging” o “intercambio ligero” (besos, caricias y sexo oral con una tercera o cuarta persona) o “full swap” o intercambio completo” (implica coito con alguien distinto a la pareja).

Un aspecto que distingue a esta práctica de otras de sexo grupal, es que acuden parejas reales con lazos afectivos y de compromiso, para los cuales sí hay exclusividad, siendo sólo la parcela sexual la que comparten. De hecho, transgredir la línea de la posesión del otro es un elemento de excitación.

Saben dónde encontrarse. Se reúnen en locales o clubes nocturnos especializados, o bien en lugares privados a través de anuncios, Internet, convenciones, e incluso vacaciones grupales.

Han ido perfilando su propio código y requisitos: contactos heterosexuales para hombres, bisexuales para mujeres, no a las drogas y sí al preservativo en cada encuentro. Cuando una pareja busca a otra, simbolizan con un toque en el hombro la negativa a la invitación.

Se identifican con las preferencias sexuales de la mayoría, pero se sienten diferentes en cuanto a la libertad de poder llevarlas a cabo, sin la represión de las relaciones monógamas, o la falsedad de las relaciones extramaritales a escondidas.

Hay estudios de parejas “swinger”, que dan testimonio de cómo este estilo de vida, les facilita el desarrollo y escucha de las necesidades emocionales y sexuales del compañero.

No obstante, algunos profesionales de la sexología plantean que es necesario, que esta opción sexual responda a una motivación individual, y no a una evasión del compromiso afectivo. Por eso, si tú y tu pareja estáis contemplando la posibilidad del swinging, algunos criterios a considerar son:

-La libertad para decir y respetar un “NO”. Ha de ser algo paIntercambio, unión grupalctado y de mutuo consentimiento por ambos miembros de la pareja, no puede hacerse para agradar o retener al otro.

-Darle la función de incentivo o estímulo añadido de gratificación, no como solución a un problema sexual o de pareja.

-Asegurar el alto grado de confianza y estabilidad en la pareja de antemano.

Teniendo en cuenta los derechos sexuales universales, aprobados por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología (WAS), no existe una única manera de vivir la sexualidad, y siempre que no haya daños físicos o psicológicos, es legítimo elegir el modelo (marital, pareja de hecho, convivencia o swingers)

¿Una opción más en la sexualidad, o un modo de eludir el incentivar la pareja desde dentro?. El debate está abierto.