Quién manda en nuestra relación

El poder es la pericia que tiene una persona para cambiar la probable conducta de otra persona lo que implica que exista una relación constante entre el que manda y el que es mandado.

En las relaciones de pareja, el poder puede representarse de dos maneras: cuando se expresa verbalmente con total seguridad o cuando se demuestra un menor interés en que la relación prosiga. A esto se le llama “principio de la pérdida mínima” y es usual que aparezca en los matrimonios, donde la persona que asume que tiene menos que perder tiene un dominio sobre el que se cree que debe mantener a toda costa la relación.

En una relación los problemas acerca del poder son diversos, así por ejemplo si en una familia el hijo sufre un accidente, cuál de los dos esposos debería acompañarlo al médico; o si uno de ellos es trasladado del centro de trabajo a otro país ¿el otro debería abandonar su vida en donde actualmente vive?; o de otro lado, si alguno de ellos se encuentra muy estresado con un dolor de cabeza muy grande, ¿el otro debería apagar el televisor?

Estas son algunas decisiones donde el tema del poder debe enfrentarse de manera conjunta en la pareja ya que si bien es cierto, algunas decisiones se pueden tomar de una manera calmada pero otras pueden generar conflictos sobre todo cuando es solo una de las partes la que va a obtener una mayor ganancia.

Así, existen algunas consideraciones que se deben tener en cuenta para tratar el tema del poder en el matrimonio

  • El poder no es inherente al ser humano, como la inteligencia o la belleza; en el matrimonio si no hay una parte a quien mandar entonces, no existe.
  • En una pareja, el poder será respetado siempre y cuando exista una parte que crea que logrará obtener sus metas a través de la persona que lo manda.
  • El poder siempre es relativo, ya que depende de la persona que obedece.
  • El poder es siempre temporal, lo que quiere decir que por ejemplo si los padres tenían poder sobre sus hijos, este va cambiando a medida que estos crecen
  • El poder le es útil a la otra parte solo mientras este uso no sea criticado o censurado de manera social; por ejemplo, un esposo puede ser físicamente más fuerte para retirar a su esposa de una reunión, pero el precio social que pagaría por esta conducta sería muy alto.

¿Es posible que haya una igualdad dentro del matrimonio?
Para muchos psicólogos la idea de que en el matrimonio debe haber igualdad, aunque deseable es aún una meta o mejor dicho un mito, sobre todo porque la idea de “igualdad absoluta” aumenta esta polémica, a lo que una “igualdad relativa” haría que las cosas sean más fáciles de llevar.

De otro lado, es bastante cierto que en algunos momentos y bajo ciertas condiciones la mujer puede ganar algún poder individual, pero aún esta se encuentra bajo presiones sociales y, por ende, culturales que la mantienen bajo el dominio masculino.

Sin embargo, es importante aclarar que se genera un menor conflicto social, sobre todo en culturas poco evolucionadas, cuando nos enteramos que es el hombre quien manda en una relación de pareja, que cuando una mujer es quien manda, ya que se cree que esta situación es intolerable y por tanto, inaceptable.

Así, cuando una pareja se acerca a un profesional, un psicólogo, para una terapia de ambos acerca del tema del poder, en estas sesiones se tiene el claro objetivo de tratar que ambas partes puedan tener autoridad en diferentes áreas, algunas otras para mando en común y otras para decidir de manera individual. Si estos acuerdos son o llegan a ser respetados entonces los conflictos acerca de la pérdida de poder o la sensación de dominación por el otro, disminuirán de manera evidente.

¿Quién manda sobre quién en la cama?
Ahora el tema del poder se traslada a la cama donde se solía decir que en esta parte de la relación mandaba el hombre por ser quien lleva la parte activa; luego, apareció una postura revanchista que decía que las mujeres también podían llevar la batuta dependiendo de la postura que se eligiese. Sin embargo, ahora muchas parejas confirman que la relación sexual que más satisfacciones les da, es en donde ambos se pueden guiar y por ende, ambos toman parte activa y pasiva, mientras dure todo el acto.

En este caso, lo mejor será una guía que pueda ser compartida por los dos, donde ambos comenten qué es lo que les agrada y no agrada dentro de las relaciones sexuales, ya que así se podrá excitar a la pareja y ver a la otra parte excitada, es uno de los mayores afrodisíacos que hay en cuanto al sexo.

Sin embargo, no podemos ser extremistas y pensar que las relaciones sexuales también pueden ser analizadas por un especialista profesional como en el caso de la vida práctica; en este campo las cosas son muy diferentes puesto que las personas tienen diferentes gustos con respecto al sexo que no pueden ser juzgados ni estereotipados.

Finalmente, también podemos hablar de las relaciones sexuales en donde solo una parte es la que disfruta (con frecuencia el hombre) dejando a la otra parte sin la posibilidad de llegar a un disfrute máximo o total. En tales casos, podría tratarse de parejas que no se comunican y que por tanto, no saben como disfrutar en general de la otra parte; ya que hay que tener muy claro que en el sexo en pareja ambas partes deben ser las que obtengan satisfacción de la otra ya que ahí radicará el verdadero centro de su poder en el otro.