La otra cara de los antibióticos: las infecciones vaginales

La vagina, dejando de lado la poética romántica, es realmente como un complejo micro-ambiente en el que todo está en su sitio y cumpliendo la función que le ha sido asignada desde el origen de los tiempos. Este equilibrio perfecto, establecido por las sabias leyes de la naturaleza, puede verse alterado por distintos motivos, originando todo tipo de consecuencias nada deseables para la mujer. Entre las patologías más extendidas se encuentra la excesiva proliferación de hongos, bacterias y parásitos. A parte de tener en cuenta que es siempre importantísimo visitar el ginecólogo con regularidad, hay una serie de información que debemos saber para evitar en la medida de lo posible que estos problemas médicos surjan.

Los hongos pueden aparecer por una alteración de la flora vaginal originada por los antibióticos

Lo primero que debemos dejar claro es que las infecciones vaginales se dan con relativa frecuencia, y de hecho es una de las principales causas de consulta ginecológica. El caso es que, cómo apuntábamos, la vagina presenta unas características en parte delicadas que le obligan a permanecer en un estado de acidez de ph 3.5 a 4.5. Cuando el ambiente propio de la vagina se ve alterado, también lo hace el nivel de acidez, y por consiguiente, se pierde el balance normal produciéndose unas condiciones propicias para la evolución rápida y descontrolada de microorganismos. Estos hongos, parásitos y bacterias se traducen en infecciones vaginales de distinto tipo y riesgo, de manera que podemos encontrarnos desde cuadros locales que provocan poco más que irritación vulvar y flujo vaginal maloliente, hasta cuadros más importantes en los que puede darse una edometritis, anexitis o una enfermedad pelviana inflamatoria.

De las tres enfermedades vaginales más comunes que se relacionan con ésta alteración de la flora vaginal, la que preocupa a más mujeres es quizás la candidasis, una infección motivada por un hongo conocido como Cándida albicans.

Como indicábamos en el inicio, los motivos de aparición de complicaciones en el aparato genital femenino como las cándidas son múltiples. Sin embargo, en éste problema en concreto, algunos de los más sorprendentes y por eso también peligrosos son la higiene excesiva (que puede provocar inflamación de la zona) y el consumo de antibióticos. En este último caso, son muchas las mujeres que cuando toman antibióticos suelen notar algún tipo de molestia vaginal, como picor y malestar en esa zona inferior. La explicación es que los antibióticos alteran la flora vaginal, además de que dejan a quien se los toma con menos defensas y por ende más propenso a contraer infecciones.

Para evitar este problema, y tantos otros, debemos tomar precauciones a la hora de medicarnos con antibióticos y consultar siempre a nuestro médico sobre cómo podemos prevenir los hongos vaginales en este caso concreto. Lo más común es hacer un tratamiento con óvulos paralelamente, pero de todas formas repetimos que debemos consultar con un profesional.

Foto: Chadawg24