Cocaína y deseo sexual

Hombre consumiendo cocaína De nariz a nariz, los consumidores han propagado las cuestionables propiedades afrodisíacas de esta sustancia. Fama sospechosa, si consideramos los testimonios que dan cuenta de la merma en la capacitad de excitación sexual tras esnifarla.

Como otras drogas, de las que os hablamos en anteriores artículos, la cocaína es un estimulante del sistema nervioso central, con lo que suele provocar un efecto de euforia general y temporal, porque a los 15-30 minutos la ola baja, para dejar entrar al cansancio y la tristeza. En ese momento, aunque se aumente la dosis, lo único que se consigue es acrecentar la ansiedad y disminuir el placer sexual

Al elevar el estado del ánimo, la persona se siente más segura, sociable y desinhibida, por lo que se percibe con más energía y deseo sexual.A esta percepción contribuye el incremento de la presión sanguínea, la tasa cardiaca y la temperatura corporal, que genera.

Todo esto y la expectativa con la que se inhala, explican que se active la libido. No obstante, su consumo prolongado conlleva trastornos en la respuesta sexual como disfunción eréctil y priapismo (erección mantenida y dolorosa) en los hombres, y dificultad para alcanzar el clímax en las mujeres.

Con el objetivo de demorar el orgasmo, hay quien la ha utilizado aplicándola en la punta del glande o del clítoris, pues tiene efecto anestésico y adormece la zona. Pero en realidad, lo que hace es disminuir la sensibilidad e ir en detrimento de la excitación sexual. Además, comporta un deterioro a nivel neuronal, que al final perjudica de nuevo el funcionamiento sexual. A más dosis más agresividad, alteraciones del sueño e inquietud se experimenefectos depresivos de la cocaína en la caídatan. Si se llega a la intoxicación, los síntomas de sudoración, sequedad de boca, paranoias, alucinaciones visuales y auditivas, etc., es absolutamente incompatible con una respuesta sexual satisfactoria.

El crack, un derivado de la cocaína que se fuma, causa los mismos inconvenientes que ella en la respuesta sexual, pero al llegar en segundos directo al cerebro, produce más adicción, y ciclos de euforia y depresión más rápidos.

La coca, una raya que se aspira y que se cruza, para incrementar las sensaciones, puede acabar creando problemas en la salud y en la cama.