Consejos para sobrevivir a las comidas copiosas

comilona navideñaTras las fiestas cada español engorda de media tres kilos cada año. El turrón, el mazapán, los bombones y las comidas copiosas son enemigos de nuestro organismo. La OMS declaró hace años la obesidad como epidemia en la práctica totalidad del mundo rico. ¿Es cierto que no podemos sino lamentarnos? Por supuesto que no. Aquí va una serie de consejos para que los Reyes Magos no nos traigan sobrepeso.

Para comenzar vamos a recordar los principales grupos en los que se dividen los alimentos: glúcidos, proteínas y grasas, además tenemos las vitaminas y minerales que son necesarios en muy pequeñas cantidades. En una dieta completa es necesario ingerir 55% de glúcidos, 30% de grasas y 15% de proteínas. En la práctica consumimos una cantidad mayor, tanto de grasas como de proteínas, que influyen en el extendido sobrepeso de la población española.

En una comida de Navidad podemos llegar a ingerir hasta el 200% de la energía necesaria para todo un día, es decir, un verdadero derroche nutritivo. Mucha gente cree que ayunar entre las celebraciones es sinónimo de contención. Nada más lejos de la realidad. Si no se ingiere suficiente energía a lo largo del día, el cuerpo pone en marcha un sistema de ahorro calórico en el que los alimentos que tomamos son aprovechados mucho más de lo habitual. Lo ideal es no permitir que la desidia gobierne nuestra dieta estos días y comenzar a recuperarse de los excesos desde el día siguiente al mismo, porque de esta manera es más fácil perder el peso ganado. Si permitimos que las calorías ingeridas se asienten en el organismo, será mucho más ardua la tarea de quemarlas.

comidita tras excesos navideñoasLos expertos recomiendan mantener una alimentación sana durante todo el año, pero más ligera durante las fiestas. Beber mucho líquido (principalmente agua, ni refrescos azucarados, ni bebidas alcohólicas), al menos dos litros al día de agua. Además es aconsejable tomar los alimentos feculentos (pastas, pan, arroz, patatas) que son muy energéticos, al mediodía, mientras que para cenar se recomiendan las verduras, más ligeras, proteínas, que gastan hasta un 30% de la energía que aportan en metabolizarse, lácteos y fruta. Las calorías que aportan los alimentos feculentos pueden quemarse a lo largo del día más fácilmente que si los tomamos por la noche.

El día siguiente al del exceso se puede seguir un régimen disociado, es decir, sólo consumiendo proteínas al mediodía y verduras por la noche. Evitaremos, preferiblemente, alimentos ricos en glúcidos y en grasas y no olvidaremos beber los dos litros diarios de agua que facilitarán el tránsito intestinal, mantendrán nuestros tejidos hidratados y mejorarán el funcionamiento general del organismo.