Disfunción eréctil en diabéticos

En esta entrada veremos la relación que existe entre la diabetes y la erección.

El sexo no siempre es dulce. Esta frase puede describir bien la relación que existe entre la diabetes y el sexo. En efecto, la diabetes puede traer consigo problemas de erección y además, una disfunción eréctil puede servir para pensar en diagnosticar una diabetes o hiperglucemia. Parece ser que los diabéticos no dejarán de contar sus problemas, ya que la restricción drástica que deben sufrir en muchas de sus comidas favoritas, ahora se le suma la de una pobre vida sexual.

En efecto, se ha visto que en presencia de diabetes. Se estima que un 50 % de los hombres con diabetes, desarrolla algún tipo de disfunción eréctil en los siguientes diez años a instalada la enfermedad. Las malas noticias no terminan y el porcentaje va en aumento, es decir, que la impotencia se mantiene y la cifra llega al alarmante porcentaje de 95 % para los diabéticos que llegan a los 70 años de vida. Y a los problemas de diabetes, generalmente se suman otros como enfermedad cardiovascular e hipertensión lo que hace bastante difícil lidiar con el cuadro y poder tener más espectro de medicación para resolver todos los problemas al mismo tiempo. De más está decir que la prevención juega un papel fundamental y las personas con malos hábitos alimenticios, que además consumen alcohol y tabaco y tienen historial familiar, deben tener sumo cuidado en su estilo de vida.

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Imagen tomada de Flickr por Vivian2000

Para entender cómo es que la diabetes se asocia con una disfunción eréctil, es necesario primero tener claro el proceso y los factores que intervienen en una erección. Debemos saber que el mecanismo de la erección está compuesto por dos fases básicas, la primera de ellas es la fase eléctrica y la segunda de ellas es la fase hidráulica.


La primera fase –eléctrica- tiene lugar en el sistema nervioso periférico hasta donde llegan los estímulos externos o incluso internos (recuerdos, fantasías). Dentro de esta fase están también incluidos los olores. Al producirse estos estímulos, se desencadena la fase hidráulica en que la sangre empieza a fluir rápidamente hacia los cuerpos cavernosos del pene, produciéndose una erección. Ahora bien, la disfunción eréctil, puede obedecer a un falla bien en la primera fase o bien en la segunda fase, o en ambas. Por otra parte veamos el escenario de un diabético para comprender mejor la figura. La hiperglucemia continua del diabético hace que se produzca una arterioesclerosis en los vasos que llegan hasta el pene. Son comunes estas atrofias en las zonas más periféricas del cuerpo como los dedos del pie o de las manos también. Por otra parte, el diabético desarrolla neuropatías durante su enfermedad.

Pues bien, ahora que tenemos claros los dos escenarios, debemos decir que las neuropatías se encargan de mellar el sistema eléctrico del organismo y por tanto conducen a una falla en la fase eléctrica de la erección. A su vez, la esclerosis hace su “trabajo” sobre la fase hidráulica, bloqueando el adecuado flujo de sangre hacia la periferia del pene. El resultado, el diabético es impotente. A su vez, el factor psicológico juega un papel importante también porque el diabético, al ser diagnosticado con la enfermedad, sabe que debe vigilar muy bien sus niveles de azúcar de por vida y, entre otras cosas, se le advierte que después del sexo hay un descenso del nivel de azúcar, además de advertirles de la posibilidad de que aparezcan estas disfunciones sexuales. Se instala entonces la ansiedad en el diabético y se tiene un tercer factor que contribuye ala disfunción eréctil. Más estudios muestran dificultades que se van sumando en la pesada carga del diabético. Se ha visto que estos presentan un déficit del aminoácido arginina, que es precursor del óxido nítrico, un gas fabricado por el cuerpo, considerado como neurotransmisor, y que tiene entre sus funciones, la vaso dilatación, en especial a nivel de los cuerpos cavernosos del pene.

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Imagen tomada de Flickr por jtkauderer

Por supuesto que se produce un círculo vicioso, y la disfunción eréctil actúa directamente sobre la mente del diabético, éste se deprime, lo cual hace impacto su vez en sus niveles de azúcar. El stress hace su trabajo también y se segrega cortisol, una hormona que cataboliza el músculo para convertirlo en azúcar y luego en grasa, además de fomentar una retención de líquidos. El panorama se obscurece por completo para el diagnosticado con diabetes. Por eso se habla hasta el cansancio de la importancia de los hábitos alimenticios y estilo de vida en general. Como el escenario es muy complejo, el diabético prácticamente queda confinado a una sola salida para paliar su disfunción eréctil y es mediante el uso de una prótesis en el pene que le permita lograr una erección. Y este método también tiene sus desventajas porque se ha visto que con estos implantes, el pene pierde musculatura lisa. Con estas consideraciones, es obvio cuál es el camino que se debe tomar a partir de ahora, dieta balanceada, estilo de vida sano, ir reduciendo la dosis de alcohol y de tabaco y sumarle la práctica de algún deporte. Definitivamente, prevención es la palabra clave.