MDA, la peligrosa píldora del amor

Drogas de diseño, MDA pìdora del amorEn la búsqueda de la desinhibición social, y de intensificar las sensaciones físicas del orgasmo, algunas personas han encontrando en determinados fármacos al falso amigo.

Si pensamos en el nombre que le han asignado los que consumen esta píldora, uno podría pensar que es el antídoto contra las guerras y los desencuentros sexuales. Su nombre es MDA (metilen -dioxi – anfetamina), un alucinógeno sintético que en Estados Unidos fue llamado Mellow Drug of America (Dulce Droga de América), Love pill (píldora de amor), Hug-drug (droga del abrazo) o Amphetamine for lovers (anfetamina para amantes). En España se conoce bajo los siguientes nombres: Dinosaurio, Trébol, Píldora del amor.

Pero nada más lejos de describir sus efectos, que el pseudónimo que le otorgan. Si pensamos que empezó a utilizarse en 1970 como psicofármaco para el tratamiento de la depresión neurótica, y que llegó a prohibirse como tal, uno puede cuestionarse su utilidad como celestina del sexo.

Una hora después de su ingestión, esta droga que interviene en el sistema de serotonina del cerebro, consigue aumentar el nivel de vigilia, y amplificar las percepciones sensoriales. La sensaciones psicológicas que se describen son de sociabilidad, empatía, euforia, sensación de autoestima aumentada, desinhibición, deseo sexual aumentado, locuacidad, inquietud, confusión. Es por esto que se tiene la experimentación subjetiva Efectos de MDA en el cerebrode intensificación en la experiencia sexual.

Sin embargo, sus efectos en el organismo no hacen honor a su nombre: taquicardia, arritmia e hipertensión, sequedad de boca, sudoración, contracción de la mandíbula, temblores, deshidratación, aumento de la temperatura corporal (hipertermia).

Con este cuadro, ¿dónde queda el amor, y el sexo?. Todos estos síntomas son incompatibles con una respuesta sexual satisfactoria, y acaban actuando como inhibidores de la potencia del orgasmo. Y todo el impulso sexual se queda en buenos propósitos

Es estimulante sí, pero tan adictiva, que puede llegar a causar cambios a largo plazo en el cerebro humano asociados con problemas de memoria y de coordinación motora. Ahora imaginemos la escena sexual a largo plazo: “no recuerdas con quien estás, ni atinas a … ”