Menarquia, la primera regla

tres chicas pubertadLa primera menstruación (menarquia) es todo un acontecimiento para la chica que asiste desconcertada a una sucesión de cambios en su cuerpo, que le anuncian la entrada a un mundo que ni es de adultos, ni es ya de niños.
Empezará a experimentar reacciones químicas con las que cobra sentido la expresión “revolución hormonal”, que será la causa de la aparición de los caracteres sexuales secundarios femeninos, como el desarrollo de sus senos, el crecimiento del vello en el pubis y las axilas, y el incremento significativo de la altura. Si no ha recibido previamente la información adecuada puede asustarse, sentir rechazo hacia algo que mes a mes le recuerda que es diferente a sus compañeras, puesto que suele transcurrir bastante tiempo hasta que se deciden a contárselo unas a otras.

¿Cuándo llama a la puerta esta mensajera de tonos rojizos?. El inicio de la menstruación se produce entre los 10 y los 16 años de edad en la mayoría de las féminas preadolescentes de países desarrollados. Es decir, que hoy en día, la media de edad de aparición de la regla es a los 13 años, mientras que hace un siglo y medio en las grandes potencias era a los 16 o 17 años, semejante a la que actualmente encontramos en las chicas de países con una economía precaria.
Si esto lo ponemos en consonancia con la edad de la menopausia o retirada del periodo, que por el contrario se ha mantenido más o menos constante (45-50 años), concluimos que el tiempo en que la mujer se expone a los estrógenos ha ido aumentando con las décadas.

Aunque la edad de estreno de la menarquia en una mujer en concreto, es el resultado de la combinación de múltiples variables (genéticas, nutricionales, actividades físicas, etc.), es evidente que la mejora de las condiciones sanitarias y alimenticias de las que han podido disfrutar las últimas generaciones, es una de las principales explicaciones ante la bajada significativa de la edad de aparición en las nuevas cohortes.


Teniendo en cuenta que en los países industrializados ya se han alcanzado los niveles óptimos de nutrición, observar que aún se retrasa la primera regla en algunas poblaciones femeninas nos recuerda la influencia de la moda y de los cánones de belleza en las dietas estrictas que hacen algunas adolescentes. De hecho, cuando la niña en la pubertad presenta trastornos de la alimentación como la anorexia o la bulimia, la menarquia suele retrasarse, y si ya menstruaba puede desaparecer (amenorrea) hasta que no tiene una grasa corporal adecuada y sigue una dieta saludable.

Por otro lado, todos hemos oído comentar como gimnastas y nadadoras de alta competición manifiestan un desarrollo biológico más lento. Desde pequeñas se ejercitan de forma intensa en deportes de gran esfuerzo (atletismo, gimnasia, ballet), y es cierto que suelen tener el primer periodo más tardíamente, unos cinco meses de retraso por cada año de entrenamiento, en comparación con las que no realizan actividad física de manera tan regular.

Tampoco podemos obviar el papel de la genética en este sentido, porque frecuentemente la edad de la primera menstruación de la madre suele coincidir con la de la hija. Es interesante saber que hay una tendencia a una menarquia más tardía en chicas con mayor número de hermanos, y a la precocidad en chicas nacidas en último lugar.

Pero el hecho de que la primera regla aparezca antes o después en la vida de una mujer no es una cuestión superficial, pues puede implicar una mayor o menor predisposición a sufrir determinadas enfermedades a lo largo de la vida.

adolescentes de espaldasExisten estudios que han demostrado que la llegada de la menarquia antes de los 13 años es un marcador de riesgo de cáncer de mama. Una menstruación temprana conlleva un desarrollo mamario prematuro, lo cual se asocia a mayores niveles de estradiol (un tipo de estrógeno). Este proceso está mediatizado por factores de crecimiento semejantes a la insulina, que son variables de riesgo en este tipo de cáncer. Otra desventaja en cuanto a la prontitud en la edad de inicio es que aumenta la probabilidad de los embarazos adolescentes no deseados

Mención aparte merece la llamada menarquia precoz. Aunque nos parezca increíble, hay casos de niñas que con 6 o 7 años experimentan el inicio del sangrado uterino (aislado, o como ciclos menstruales) que se da antes de la etapa de la pubertad, sin que por ello muestren el desarrollo de las mamas o el vello púbico. Parece ser que presentan un útero hipersensible a las hormonas sexuales, lo cual provoca el sangrado. Este desarrollo sexual tan adelantado hace que la protagonista parezca de más edad, pero desde el punto de vista mental, todavía sea una niña, lo que puede acarrearla un desfase entre su biología y sus capacidades intelectuales , afectivas y emocionales.
No tiene que recibir un tratamiento específico, sin embargo hay que conocer los riesgos asociados para su salud. Cuando el cuerpo y los órganos reproductivos empiezan a sufrir una estimulación sexual temprana, sobre todo en el caso de las mamas, unido a otros factores de riesgo, es más probable la aparición futura de displasias y cáncer.

Ahora bien, su contraria la menarquia tardía tampoco es del todo favorable, pues dota a la mujer de menos tiempo de exposición a los estrógenos, y esto, según algunos estudios recientes aumenta la probabilidad de padecer la enfermedad de Alzheimer.

Luego la edad en la que una niña comienza a menstruar va a estar determinada por el ambiente socioeconómico y sanitario en el que nazca, la riqueza y variedad de alimentación que le sea concedida, el estilo de vida (trabajos, actividades) que desempeñe, y por supuesto la herencia genética que le ceda su madre.

Es importante señalar que aunque la primera regla llega a su cuerpo un día concreto de la fecha del calendario, es una creencia simplificadora la idea de que esa niña en ese instante se ha hecho mujer. No se le puede cargar con la presión de ajustarse a un patrón de madurez de un día a otro, sino que es cuestión de acompañarla en un proceso gradual en el que los cambios externos a veces son más rápidos que los internos o mentales.

Foto1: Josefa Lyton
Foto2: cartulinaa