RU-486, Píldora Abortiva

Píldora abortivaComo ya pudimos ver en un artículo anterior, no se debe confundir la “Píldora Abortiva“, con la conocida como Píldora del día después. La Píldora Abortiva por otra parte, se conoce también como RU-486, pues es el producto de investigación número 486 de la firma farmacéutica Roussel-Uclaf, de origen francés.

La Píldora Abortiva se utiliza cuando ya existe embarazo y su función es interrumpirlo antes de que hayan pasado las primeras nueve semanas. Esta píldora contiene mifepristona, sustancia hormonal que bloquea la actuación de la progesterona, hormona que controla el embarazo, provocando así un aborto espontáneo al conseguir el sangrado vaciado del tejido embrionario.

Es evidente que este proceso debe llevarse a cabo sólo bajo estricto control médico. Por ello, esta RU-486 sólo puede ser administrada por un especialista en medicina y tomada bajo su supervisión.

Por otra parte, existen circunstancias bajo las cuales no se recomienda hacer uso de ella, como, por ejemplo, que hayan pasado más de 49 días desde la última menstruación, que se tenga puesto un diu, (el cual habrá que retirar), haber tomado esteroides, sufrir trastornos de coagulación o en las glándulas suprarrenales, que exista alguna alergia a sus componentes, o que el embarazo sea ectópico, (cuando se produce fuera del útero).

Los efectos secundarios son el sangrado, que puede ser abundante, gracias al cual se produce el aborto y que puede durar hasta dos semanas, y molestias tales como dolor de cabeza, cólicos, náuseas, mareos y malestar general. Ahora bien, el haberla tomado no supone riesgos para futuros embarazos ni provoca esterilidad.

La polémica en Abortotorno a esta píldora abortiva está centrada, por supuesto, en que implica un aborto y diversos sectores de la sociedad lo consideran como un atentado contra la vida. No vamos a entrar en debates sobre si se debe permitir o no abortar a las mujeres que así lo decidan, pero no podemos obviar en que existen casos en los que es necesario este método “fácil” para evitar acudir a otros más drásticos, como en el supuesto de que el embarazo sea consecuencia de abusos sexuales, o que la llegada a término del dicho embarazo pueda suponer un tremendo perjuicio tanto para la salud física como mental de la afectada.