El tabú del incesto

La conducta sexual de la que vamos a informaros hoy, suele provocar contundentes reprobaciones, o ser juzgada como antinatural. Aunque haya comportamientos sexuales que no compartas, desapruebes o incluso no entiendas, no podemos hacer oídos sordos a una realidad, que acaba desfilando cuando menos por la pantalla de nuestro televisor.

Estamos hablando del incesto, la práctica de relaciones sexuales entre parientes. Su prohibición no es algo exclusivo del Occidente desarrollado, sino que se extiende a todas las sociedades y culturas, si bien en cada una la cenBoda emperadoressura recae en unos u otros vínculos familiares.

Si quisiéramos hallar geográficamente en qué lugar es más significativo su rechazo, encontraríamos su rastro de forma universal, por eso llegó a pensarse que si en distintas sociedades era algo condenable, es que debía ser algo que iba en contra del instinto humano. En la actualidad los antropólogos abogan más por factores culturales para explicar su repudio.

Hay países donde se prohíbe que parientes consanguíneos se casen, y otros en los que sólo es legítimo el casamiento entre determinados familiares. En la cultura egipcia o inca se favorecían los vínculos matrimoniales entre hermanos, para salvaguardar el poder y la riqueza en la misma dinastía. En la Grecia antigua era obligatorio que las madres iniciaran en la pubertad a sus hijos en materia sexual. Hoy día algunas tribus africanas consideran que la disfunción eréctil tiene solución manteniendo sexo con la propia madre.

Normalmente las culturas que condenan el matrimonio entre familiares, también lo hacen con el hecho de que mantengan relaciones sexuales. Sin embargo, hay otras como los masai, que permiten las relaciones sexuales entre parientes, con quienes está prohibido unirse en nupcias.

La desaprobación por parte de la sociedad cuando esto se transgrede va desde la simple evitación o repudio social hasta penas de cárcel u otro tipo de castigos. Hace un par de años, salió a la luz la historia de dos hermanos gallegos, que fueron separados de pequeños, y se enamoraron de adultos sin saber su parentesco. Tiempo después, conscientes del incesto defienden su amor, y reclaman que les permitan casarse. No son los únicos, en Alemania una pareja de hermanos con 4 hijos luchan para legalizar la unión, que les ha llevado a 2 años de cárcel.

Si te estás preguntando qué hace que la especie humana haya ido excluyendo el sexo intrafamiliar, puedes encontrar alguna respuesta en las teorías biológicas, que además son las que han sido mayoritariamente compartidas. Según ellas, tal práctica habría ido quedando anulada porque va en detrimento de la supervivencia, con la consecuencia de traer al mundo bebés con retrasos o anomalías. Hoy se sabe desde la genética, que de padres consanguíneos nacen hijos con rasgos dominantes intensificados, lo cual se hace problemático sólo si dichos rasgos son negativos, porque el déficit se suma. Aún así, en general se sigue valorando como una práctica poco recomendable a la larga. Existe otra teoría (la de la aversión natural) del antropólogo Edward Westermarck, que explica cómo personas que se crían juntas desde su niñez, como parientes, muestran un rechazo natural a presentar sentimientos eróticos. Esto se refleja en esos pueblos chinos, en los que la familia adopta a una niña como futura esposa de su hijo, y con los años ambos niños, educados en la convivencia, sienten indiferencia sexual el uno hacia el otro.Adonis incesto

El patrón más universal de veto al incesto se halla entre los padres con las hijas, las madres con los hijos, y los hermanos entre sí. Entre la variedad de incestos el más frecuente es el que se da entre hermanos. Suele ser el más desconocido, porque los protagonistas son coaccionados hasta su adultez, o por considerarlo un juego exploratorio de adolescencia al que no dar importancia, o bien por temor a perder el lazo emocional creado.

Otro de los que más llegan hasta nuestros oídos es el de padre-hija, de los más denunciados, aunque también de los más cuestionados, ya que en los últimos años se ha visto mezclado con el síndrome de alienación parental en caso de divorcios (uno de los padres acusa falsamente al otro de abuso infantil, para romper el vínculo entre el progenitor y el hijo).Del incesto madre-hijo o el doble (padre-hija y madre-hijo) hay menos constancia, aunque también conlleva una limitación al desarrollo saludable de los menores implicados.Mención aparte serían los contactos sexuales de mutuo acuerdo entre hermanos, u otros familiares que tuvieran una edad aproximada (hermanastros, tía-sobrino, primos…). No se puede generalizar, y tendría que ser un profesional, el que valorara adecuadamente, si la unión en concreto tiene repercusiones negativas en la salud mental de las personas comprometidas, o atenta contra su integridad. Por otra lado, lo que entendemos por incesto se ha ido ampliado, hasta incluir otros conceptos como el de abuso sexual a niños por parte de adultos con autoridad o nexo emocional (miembros de la familia inmediata, cuidadores, vecinos, profesores de la escuela, sacerdotes, etc.). Este fue uno de los casos, de los que los informativos se hicieron eco en Cataluña del 2004: “juzgados dos tíos por iniciar a su sobrino en la actividad sexual”.

Pensando en los contextos influyentes, donde tienen lugar estos comportamientos, hallamos que la violencia familiar es uno de los escenarios, bajo el cual suele aparecer, porque promueve déficit emocionales, que pueden ser cubiertos desviando el afecto y atención por algún otro miembro de la familia. Otro factor es la dependencia emocional y la necesidad obsesiva de tener pareja, que finaliza transformando el objeto de deseo en un pariente próximo. Se comienza con juegos, alabanzas, besos prolongados y tmadre e hijo  incestooqueteos genitales indirectos, hasta llegar a tomar forma explícitamente sexual. Aún así, no estamos aludiendo a prácticas que sólo se encuentren en un segmento de la población, pues se dan en todos los estamentos sociales. No son un acto puntual, sino algo que se prolonga en el tiempo, y que se sirve más de la manipulación psicológica, que de la coacción física. Algunos de los que experimentaron un incesto impositivo en la niñez, se vuelven personas tímidas, inhibidas; y llevan ansiedad, miedo y culpa a sus relaciones sexuales tiempo después, yendo en detrimento de una respuesta sexual satisfactoria.

Se ha observado que esta exposición forzada y precoz a la sexualidad suele derivar por un lado en conductas evitativas con respecto al sexo, y por otro en comportamientos promiscuos u obsesivos en materia sexual.