Sanchez Dragó confiesa que mantuvo sexo con niñas de 13 años

Dragó en la Feria del Libro

El escritor Fernando Sánchez Dragó nos ha dejado una sorprendente retahíla de comentarios acerca de su fascinación (de dudosa legalidad, según se mire) hacia las muchachas jóvenes. Bueno, hacia las niñas para ser más exactos. Así lo evidencian las conversaciones con el dramaturgo Albert Boadella recogidas en el libro Dios los cría… y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción… de la editorial Planeta. Dragó se ha referido a una anécdota en particular, una muy lejana: “El crimen ha prescrito, así que puedo contarlo, aparte de que las delincuentes eran ellas y no yo“. Lo que no ha prescrito es la indignación que estas palabras han suscitado en la opinión pública y, sobre todo, en el comité de empresa de Telemadrid (cadena para la que trabaja) y los sindicatos. Ambos grupos piden su inmediata destitución.

En el libro en cuestión, Sánchez Dragó cuenta un episodio sexual acaecido en Tokio en compañía de dos niñas de 13 años, siempre según sus propias palabras. “En Tokio, un día, me topé con unas lolitas, pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda…“. Tras el revuelo montado, a Dragó no le ha quedado otra que atribuir estos comentarios a su propia fanfarronería. Ahora asegura que no hubo sexo: “No hubo delito suponiendo que lo fuese, por la sencilla razón de que no pasó nada de particular” escribió ayer mediante correo electrónico desde Japón.

Si los comentarios responden o no a un hecho real, no lo sabemos. Pero sí sabemos que Dragó se ha topado de frente con uno de los grandes tabús occidentales: el sexo con menores. Y sus comentarios, además de incómodos y desagradables, pueden costarle el apelativo de pedófilo que, como todo el mundo sabe, no es lo mismo que pederasta… aunque tampoco es un término de lo más halagador. Los hechos ocurrieron supuestamente en el año 1967, cuando el escritor contaba con 31 años.

Lo que está claro es que el escritor siente una manifiesta fascinación por, como él mismo las llama, las “lolitas”. Un término de reminiscencias literarias, el de ‘lolita’, que no hace sino dar un aire novelesco a algo que sencillamente es un delito.

Fuentes: El País; Noticiasdenavarra.com

Foto de Sánchez Dragó por Esteban Trigos en Flickr